Reconocer el miedo
Como se suele decir: el primer paso es reconocerlo. Pues en esta ocasión, reconocer que existe miedo a los cambios es vital para liderarlos. Admitir el miedo y explicar con qué medidas se va a afrontar tranquilizará a todos

Ser fuerte de cara al equipo
Si como líder de los cambios te muestras confiado y seguro frente a tu equipo, éste se sentirá igual. Aunque tengas miedo, proyectar una imagen firme y decidida es imprescindible para hacer que no cunda el pánico, que es bastante contagioso de por sí.

Escuchar y buscar el ‘feedback’ de los demás
A la hora de hacer cambios es importante escuchar qué tienen que decir los demás. Muchos de los cambios posiblemente hayan sido advertidos por otros anteriormente y tengan ideas sobre cómo llevarlos a cabo. Como líder, debes preguntar y obtener retroalimentación.

Tener en cuenta al equipo
Os consultores externos no siempre son la solución a todos los problemas. A veces, simplemente, es necesario preguntar a los empleados, poner los problemas sobre la mesa y hacerlos partícipes de las decisiones. Un equipo valorado ayudará a la empresa.

Informar detalladamente
Para que no cunda el pánico, lo mejor es evitar la rumorología y explicar las cosas como son. Cuanto mejor informados estén todos dentro de la empresa, más sencillo será llevar a cabo los cambios. La comunicación debe ser transparente y comprensible.

Centrarse en lo positivo
No todos los cambios tienen por qué ser para mal. Dentro de toda tormenta se puede encontrar un rayo de sol, así que céntrate en buscarlo y no mires atrás. Una vez hecho el cambio, sólo hay que centrarse en lo positivo, en mejorar, en evolucionar.