Nunca comparta nada de su vida privada con el resto de compañeros del trabajo. Llega la hora del café del lunes por la mañana. Todos están contando sus aventuras del fin de semana. Tú lo pasaste en la playa con tus amigos, entre los que está tu jefe. Omite su nombre en cada anécdota que quieras contar, sobre todo si la historia incluye algún momento vergonzoso.

Sigue el ejemplo de tu jefe/amigo. Cuando se trate de conversaciones casuales con tu jefe, imita la forma en la que él se dirige a ti, sobre todo si son temas que no estén relacionados con el trabajo. Intenta evitar tu jerga de los fines de semana con él durante las horas de oficina.

Conoce sus límites. El trabajo es el trabajo y no siempre verás a tu jefe/amigo del mejor humor. Sé consciente de la carga de trabajo que tiene y de sus responsabilidades para entenderle mejor.

No te metas en temas delicados, por mucha confianza que tengas con él. Es tentador para compartir puntos de vista cuando la conversación está en pleno apogeo y tu jefe/amigo está compartiendo sus frustraciones sobre lo que va mal en la empresa, pero si no forma parte de tu trabajo las cuestiones de las que se están hablando, sé discreto y no te metas.