Puede sonar una exageración decir que la falta de diversidad de género puede afectar a nuestra cartera, pero de hecho así es. Investigaciones muestran que la falta de mujeres en Wall Street puede afectar negativamente en los rendimientos de inversiones, volatilidad y del crecimiento de empleo y económico. Una investigación entre 2012 y 2013 para el Instituto Kass Rothstein mostró que los fondos de cobertura dirigidos por mujeres superaron el universo de cobertura en general por un margen de seis puntos porcentuales en seis años y medio. Un destacado estudio de 2015 por Capital Kyria destacó que los fondos de cobertura dirigidos por mujeres son más propensos a producir un rendimiento de primer cuartil.

El multimillonario Seth Klarman Oz dijo que “La inversión es la intersección de la economía y la psicología“, y parece que cada vez es más innegable. Esa afirmación es verdadera. Ya sea en el comportamiento de los inversores individuales, el asesor de inversiones con las que trabajan, los administradores de dinero a los que asignar trabajo o incluso el mercado en general, el comportamiento macroeconómico importa.

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En un nivel “macro”, al menos un estudio publicado en la American Economic Review mostró que tener más mujeres en Wall Street podría reducir la volatilidad del mercado en general. Volatilidad que no le vendría nada mal a los afectados por la crisis económica de 2008.

Por último, un estudio de American Express Open Study arrojó que ahora hay 9.4 millones de empresas dirigidas por mujeres en EE UU, lo que supone el 30% de las empresas del país americano. Así, al mismo tiempo que algunos piensan que la diversidad de género es un problema social, parece que puede haber repercusiones graves para todos si mantenemos el status quo en Wall Street.