Luis Mayero, presidente de IDIS, modera una mesa en la que participan algunos de los pesos pesados de las aseguradoras sanitarias de nuestro país como con Enrique de Porres, CEO de Asisa, Antonio Sánchez Díaz, director general de Muface y Javier Murillo, CEO de Adeslas, los cuales se muestran optimistas de cara al futuro del seguro privado en nuestro país, sobre todo teniendo en cuenta nuestros puntos de partida.

Por eso se debe poner en valor el volumen de pólizas que maneja el seguro privado en España, contabilizando 10 millones de asegurados, lo que implica un 21,3% de los españoles. Esto fortalece un sistema sanitario potente a nivel mundial que sirve como ejemplo para demostrar la buena salud del sector en España. Para Enrique de Porres, la cualificación y gestión del sistema público-privado son elementos primordiales de este buen funcionamiento.

Luis Mayero, Enrique de Porres, Antonio Sánchez Díaz y Javier Murillo durante la mesa redonda sobre el seguro de salud.

Los orígenes de ello, encontrados en el carácter gremial del seguro privado, permitió que enseguida los gestores fueran profesionales de la medicina que por una parte gestionan recursos y por la otra los utilizan, al contrario que en otros sistemas donde el asegurador percibe un dinero que luego destina a un tercero para cubrir su prestación.

Todo esto ha permitido una gran sincronía público-privada en los ya 40 años de colaboración del mutualismo administrativo que ofrece un sistema de calidad diferencial. A ello se ha referido también Antonio Sánchez Díaz, cabeza visible de este mutualismo desde Muface, una aseguradora que comprende al funcionariado público y que respalda a 2,2 millones de personas, las cuales son libres de elegir sistemas sanitarios públicos o privados. Por lo que su coexistencia está más que garantizada.

Esto no implica que no existan retos, en palabras de Javier Murillo, que glosa los éxitos del seguro sanitario privado español, gracias a estar centrado en la prestación del servicio y en la directa intermediación del prestador con el paciente, algo que no ocurre en todos los sistemas de seguros privados.

Gracias a esta apertura de vías, el seguro privado nacional goza de un futuro prometedor, a pesar de la poca relevancia en la política sanitaria del país que tiene, se lamenta Enrique de Porres, que cree que se debería involucrar más en estas cuestiones a unas aseguradoras que gestionan una cartera de 10 millones de pacientes.

Enrique de Porres y Antonio Sánchez Díaz.

Lo que sí tiene claro es que una de las cortapisas del sector, las de la segmentación por riesgo, será un problema a medio plazo porque implica que los asegurados de más edad y con más riesgo de enfermar asuman pólizas más altas en etapas de su vida en las que menos pueden afrontarlas.  Para ello deben trabajar tanto administraciones como aseguradoras para conseguir coberturas de calidad sin que ello merme la calidad de vida del paciente.

A ese dialogo también ha querido referirse Javier Murillo a modo de corolario con la toma de consciencia del ciudadano de cara a sus servicios. “Debemos enfatizar que nuestro reto es proveer de servicios eficientes a los ciudadanos”, apostilla el CEO de Adeslas, remarcando que no sólo nos deberemos centrar en la eficiencia, sino en crear modelos de salud menos paternalistas en los que el paciente no sea sólo un sujeto pasivo, sino que éste pueda y sea también responsable de su propia salud.