Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Shakespeare es uno de los escritores más valorados del mundo. Cada 23 de abril se conmemora su muerte en muchos lugares del planeta. Sus escritos se han traducido en más de 100 idiomas y su legado ha influido en muchas maneras de pensar y de hablar en la actualidad. ¿Qué nos puede decir este eterno escritor sobre una de sus obsesiones más modernas: el liderazgo? Nadie describió mejor la condición humana (con todas sus fortalezas y debilidades) como lo hizo Shakespeare y estas son algunas de las lecciones que dejó plasmadas en sus obras:

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

No seas ambicioso sin ser moral. ¿Quieres ser CEO? Estupendo. Eso sí, no asesines al líder del momento, ni pierdas la cabeza y empieces una guerra letal. Macbeth es el ejemplo de lo que sucede cuando la ambición de un hombre supera sus mejores instintos. En este soliloquio, el noble Macbeth lucha contra su conciencia mientras reflexiona si matar al rey, Duncan, y tomar el trono para él mismo. Por desgracia, las cosas no le van muy bien a Macbeth.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

No procrastines. Oh Hamlet, Príncipe de Dinamarca. Joven, enérgico, influyente, enamorado y totalmente incapaz de tomar una decisión. Si te estás enfrentando a un dilema de alta presión, la tentación del asunto es comprensible. Pero la falta de acción puede ser tóxica. Hamlet estaba convencido de que su madre se había casado con el asesino de su padre, de ahí que se pregunte si siquiera vale la pena seguir con vida para enfrentarse a tal confusión: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. La respuesta a los fantasmas de su interior condujo al suicidio de su novia Ofelia y a un combate integral que causó la muerte inesperada de la corte danesa.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Tener cuidado con las personas en las que confías. Cuando el Rey Lear decide entregar su reinado a sus tres hijas, imprudentemente decide ofrecerle la mejor parte a aquella que le demuestre que le quiere más. Dos de sus hijas rápidamente lo inundan de elogios; la tercera, Cordelia, considera repugnante ese ‘espectáculo’. Los líderes necesitan gente con principios. Personas que al principio puedan decir que no a una buena oferta, incluso cuando les interesa decir que sí, pero que sepan cuál es el verdadero bien para la empresa.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Saber dar conmovedores discursos. Estás en la Batalla de Agincourt. Eres el Rey de Inglaterra y tienes que liderar tu tropas aterrorizadas durante la batalla contra los franceses. Pero no sabes catalizar acciones. Shakespeare inmortalizó a Enrique V con su discurso “banda de hermanos”. La obra muestra un liderazgo real, cuando no era un concepto abstracto y significaba literalmente coger el caballo y adentrarse en la batalla. Mientras que muchos líderes prefieren quedarse fuera del terreno de juego y limitarse a delegar funciones, la elocuencia levanta la moral y mantiene al equipo vivo.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

No hagas caso de los cotilleos. Todo le sonreía en la vida a Otelo (un buen trabajo como general en la armada veneciana, un feliz matrimonio con su enamorada Desdemona…) hasta que empezó a escuchar las palabras difamatorias de Iago, quien le convence de que su mujer le ha sido infiel. Otelo la mata, después descubre que era inocente y acaba suicidándose. Antes de arrojar tu carrera por la borda, no seas inflexivo. Busca los motivos de todos los rumores negativos y encuentra una alternativa que te permita salir adelante.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Confía en tus instintos. Julio César no tenía muy buenos presentimientos de Cassius. Pero no hizo caso a sus instintos y decidió dejarle libre para liderar con éxito una trama que acabaría asesinando al líder romano. Medita todas tus decisiones, antes de que sea demasiado tarde.

Lecciones de liderazgo de William Shakespeare

Ten piedad. En el Mercader de Venecia, Porcia (una heredera disfrazada de un hombre abogado) intercede para que el prestamista judío Shylock no haga caso de lo acordado: si el comerciante Antonio no le puede pagar su deuda, Shylock tiene derecho a una libra de su carne. Pero la astucia de Porcia les permite ganar. El contrato estipula una libra de carne, pero no de su sangre, por lo que hay una solución beneficiosa. Contar con buenos abogados es muy importante, pero también saber llegar a acuerdos mediante la comprensión del tema y la buena negociación.

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