La idea es que los propietarios de Apple Watch puedan comprar y intercambiar módulos de hardware a su antojo, para adaptarse a su situación actual. Para las actividades de fitness se añadiría más sensores de seguimiento o en los viajes extralargos sin electricidad, se incluirían módulos de batería. Desde luego, las posibilidades sólo están limitadas por la imaginación de Apple.

Los módulos se conectarían a través del puerto de diagnóstico en el Apple Watch. Cada módulo tiene un identificador único, asegurándose de que el módulo se comunica con otros dos enlaces y realiza su función adecuadamente. Como la patente explica: “En diversas implementaciones, el dispositivo portátil puede recibir identificadores de cada uno de los eslabones de la banda, determinar la funcionalidad disponible usando los identificadores y comunicarse con los enlaces de banda para utilizar la funcionalidad determinada”.

Tal vez no es de extrañar que Apple está considerando la tecnología modular como su buque insignia portátil. Los límites de una pequeña plataforma de computación como el Apple Watch hacen que sea más difícil de vender. La falta de innovación en la tecnología de las baterías dificulta gravemente la forma productiva del reloj, o cualquier otro SmartWatch. El LG G5 es el primer teléfono modular disponible en el mercado y una startup británica está compitiendo directamente con Apple en el terreno del SmartWatch modular: Blocks.

La noticia de que Apple está entrando en esta área es tanto buena como mala. En el lado positivo, aporta tecnología modular a la corriente principal y la startup Blocks está trabajando en una versión para Android, por lo que no hay competencia directa inmediata. Pero también significa que Apple está a punto de engullir ventas por su enorme y dedicada base de usuarios. Por supuesto, esto no garantiza que se convierta en una realidad. Pero esta tecnología ya está ahí y que parece ser un paso evolutivo muy factible para Apple Watch.