Según un estudio de BBVA Research, sólo un 56% de los españoles ahorra y de este porcentaje menos del 4% lo hace para completar la pensión pública en un futuro. Y eso a pesar de que solo un 40% piensa que podrán vivir sin aprietos cuando hayan dejado de trabajar. Esta falta de previsión se debe a dos causas principales. Por un lado, los ciudadanos piensan que aún les queda mucho tiempo por delante y, por otro, carecen de capacidad de ahorro. Pero entre aquellos que pueden guardar una parte de sus ingresos mensuales, hay partidas que se colocan por delante en la lista de prioridades; entre ellas las vacaciones.

Los expertos destacan que la mejor fórmula para prepararse para el retiro son los planes de pensiones. José Carlos Vizarraga, director de Ibercaja Gestión, señala que estos vehículos son los más adecuados por varias razones. Su primer argumento es su ventaja fiscal y recuerda que “las aportaciones reducen la base imponible del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) hasta 8.000 euros al año con el límite del 30% de los rendimientos del trabajo, por lo que el esfuerzo de ahorrar se ve atenuado al conseguir todos los años una considerable devolución de impuestos”.

Este aspecto fiscal es importante sobre todo si se destina una cifra sustanciosa al año. María Victoria Oñate, directora de colectivos de la aseguradora Aegon, considera que la cantidad a destinar al plan cada mes debe ser significativa. La experta indica que “hay que ahorrar mensualmente un importe que cueste, que se note, es decir, un importe del que seamos conscientes que estamos detrayendo hoy para gozar de un buen retiro en nuestro futuro. La finalidad es poder mantener el nivel de vida en nuestra jubilación que tendremos tiempo para disfrutar y por ello es necesario haber constituido un remanente que nos lo permita”. Y el plan de pensiones está diseñado para organizar esos pagos.

Otro de los atractivos de los planes de pensiones para Vizarraga es que “cuentan con una gran diversidad de políticas de inversión, lo que permite optimizar el proceso de ahorro al poder situándonos en cada momento en aquellas inversiones con mejores expectativas de rentabilidad de acuerdo a nuestro perfil de riesgo”. Por último, comenta, “hay que destacar su carácter de ahorro finalista, ya que al estar su disposición condicionada a la jubilación, no tenemos el riesgo de dedicar ese ahorro a decisiones de consumo más inmediatas que nos dejen desprotegidos cuando alcancemos la vejez”.

Pero el diseño de estos productos va más allá de la propia jubilación, ya que cubren las contingencias de incapacidad, fallecimiento y dependencia severa o gran dependencia del inversor.

Sin embargo, según BBVA Research, del 27% de ciudadanos en España que ahorra de una forma continua para la jubilación, sólo un 62% usa planes de pensiones individuales. Una gran cantidad de personas sigue apostando por el clásico depósito bancario, y eso que con los tipos de interés cercanos a cero la rentabilidad que aporta esa opción es nula. También resalta el número de personas que considera la vivienda como una fórmula de ahorro y quizá por eso alrededor de una cuarta parte de los encuestados por esta entidad opina que su casa será un activo para poner en valor durante esos años.

Rafael Valera, consejero delegado de la gestora de fondos y pensiones Buy&Hold, apunta que “sin duda la vivienda es la inversión más importante de la mayoría de los españoles, y por tanto puede ser su mayor ‘fondo de pensiones’, ya que con un porcentaje bajo del valor de la vivienda, pueden tomar un préstamo hipotecario a largo plazo y a tipos bajísimos. Así es posible construir un patrimonio, que a la hora de la jubilación, será de gran ayuda para poder complementar la pensión propia de la seguridad social”. El experto apunta, eso sí, que “es verdad que la mejor o peor inversión en vivienda dependerá en gran medida de la ciudad, siendo en cualquier caso una buena forma de ahorrar para las familias”.

Sonsoles Santamaría, directora de negocio de la gestora Tressis, recuerda que “es cierto que culturalmente en España la inversión inmobiliaria ha sido una de las formas de ahorro para la jubilación más extendidas, no obstante, este tipo de inversiones, son más complejas de lo que parece si buscamos una eficiencia fiscal y de rentabilidad”. La experta destaca que la compra de una vivienda, lleva consigo unos gastos iniciales y recurrentes a los que hay que sumar el posible coste de financiación y que por ello quizás no sea una opción tan recomendable como vehículo de ahorro. “La fluctuación del valor de mercado y la posible falta de liquidez a la hora de querer vender el inmueble, son dos inconvenientes añadidos a la hora de realizar una correcta planificación patrimonial para la jubilación”, alerta. No hay que olvidar lo que ocurrió hace solo diez años, tras la explosión de la burbuja inmobiliaria.

Pero al igual que la vivienda no debe ser la única fórmula de ahorro de cara a la pensión, tampoco los planes de pensiones son el único producto disponible para encauzar ese camino.