Burberry facturó 719 millones de libras, unos 809 millones de euros, en el tercer trimestre fiscal de la firma, comprendido entre octubre y diciembre. Esta cifra supone un descenso del 2,2% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior en el que registró unos ingresos de 735 millones de libras (826,95 millones de euros).

Sin embargo las ventas comparables de Burberry durante los meses del tercer trimestre se elevaron un 2%. De cara al conjunto del ejercicio, las previsiones de la firma textil británica aseguran un ahorro en costes de 60 millones de libras (67 millones de euros) en 2018.

Desde el pasado julio, Marco Gobbetti, ex consejero delegado de la firma  francesa Céline, lleva las riendas de la compañía británica. Éste logró revitalizar y convertir Céline en objeto de deseo para los amantes de la moda, y algo similar busca con Burberry. Su plan pasa por elevar el posicionamiento de la firma, introduciendo cambios en producto, distribución y comunicación, para situarse en la parte más alta de la pirámide del lujo.

Los resultados coinciden con el abandono de Christopher Bailey de la compañía tras 17 años como presidente y director creativo. Su marcha se hará efectiva el próximo 31 de marzo y hasta el momento no se conoce quién le sustituirá en el cargo, aunque la reciente noticia de que Kim Jones, director artístico masculino de Louis Vuitton, ha dejado su puesto tras siete años ha disparado los rumores de su posible fichaje por Burberry.