1. Empieza por ti mismo
Como realmente a la única persona a la que puedes hacer cambiar es a ti mismo, empieza por ahí. Sé crítico con tu trabajo, analiza tus fallos y reflexiona sobre lo que podrías haber hecho de otra manera. Traslada tus preocupaciones y fracasos a tus colegas y pídeles ayuda. Mostrar verdadero compromiso con un proyecto es el primer paso para poder opinar sobre lo que otros no están haciendo bien.

2. Pide feedback a tus compañeros y escucha lo que tengan que decir
¿Cómo crees que podría ser un líder más efectivo? ¿Qué crees que podría haber hecho diferente en la última reunión para obtener un mejor resultado? Y no, no nos referimos a las típicas preguntas con un toque victimista para que el otro te recuerde lo estupendo que eres. Escucha lo que tengan que decir y no repliques, reniegues, defiendes o excuses. Ya pensarás luego sobre con qué te vas a quedar de lo que has escuchado.

3. Trata de ayudar a los demás a mejorar desde la empatía
Este intento de aumentar el feedback no te da licencia a decir lo que quieras, a quien quieras y como quieras. El objetivo es incluir la crítica en la cultura empresarial sin que ello merme todas sus virtudes para que las personas puedan desarrollarse en su trabajo y tener la libertad de opinar para mejorar la actividad del conjunto.

4. Aprende a sentirte cómodo en situaciones de conflicto
Como todo aprendizaje, en esta tarea de aumentar el feedback al principio te sentirás incómodo, especialmente si eres de esas personas que evitan el conflicto a toda costa. La mejor forma de sentirse cómodo en esas situaciones desagradables es recordar que después todo irá mejor.

5. Arregla tus errores en la medida que sea posible
Cometer errores es algo completamente natural. Sin embargo, no tratar de arreglarlos no es lo que se espera de un líder y, además, resulta desagradable. Si haces daño a alguien, discúlpate. Si creaste un malentendido, deshaz la confusión, explícate y pide perdón a los afectados. Esta es la mejor forma de mandar el mensaje a tus empleados.

6. No te pases: criticar por criticar no lleva a ninguna parte
Somos humanos. Tenemos días malos y emociones, y por eso habrá veces que el feedback no irá enfocado a buscar soluciones, sino que se convertirá en ataque a una persona o en un reparto de culpas cuando algo haya salido mal. Si estás cansado, furioso o hambriento… deja el feedback para otro momento, o puede que se te vaya de las manos.

7. Tómatelo como un aprendizaje
De vez en cuanto párate a pensar qué se está haciendo bien y qué no, y trata de aprender de ambas cosas. Date cuenta de cuándo estás dejando de dar un feedback que consideras necesario para evitar un conflicto, y también cuando estás haciéndolo de la forma incorrecta o sin resultado. Analiza lo que funciona y lo que no lo hace, y después crea estrategias para mejorar.