No pretendemos que pensemos en el fin de las vacaciones de navidad, sabemos que aún quedan cartuchos que quemar. Pero como todo en esta vida, llegarán inevitablemente. La vuelta al trabajo puede ser especialmente dura, y esto puede verse en el humor de todas las personas de la oficina, la depresión se apreciará en todos los rostros.

Por ello, quizás es importante empezar a practicar la gratitud a pesar de la época del año. No es la primera vez que en Forbes destacamos la importancia y los beneficios que aporta el hecho de ser agradecido, algo que a lo mejor no te habías planteado hasta el momento. La gratitud debería convertirse en una de las culturas de tu organización. Si no sabes muy bien a qué nos referimos con crear una cultura de gratitud en tu empresa, aquí te dejamos algunos consejos para que lo lleves a cabo:

Lidera con el ejemplo

Una cultura de gratitud empieza por arriba del todo. Si el líder o líderes de una compañía se toman el tiempo necesario para reconocer los actos más modestos que normalmente pueden pasar desapercibidos, esto hará que todos los demás también lo hagan. A lo mejor te da vergüenza reconocer un acto pequeño, porque nadie más lo hace en tu entorno, pero cuánta más gratitud expreses, más natural e inconsciente será hacerlo.

Sé específico

Trata de evitar la gratitud genérica, agradece los actos específicos de las personas. Es fundamental valorar a cada persona de tu organización por la labor que realiza. Por supuesto, está bien agradecer a un departamento, pero dentro de cada departamento, las personas tienen diferentes tareas que permiten que la labor se realice.

Hazlo cada día

La gratitud requiere autenticidad. A veces puede resultar complicado, pero no significa que tengas que ir dando las gracias todos los días a cada departamento. Tienes que marcarte una meta, y agradecer a una persona algo todos los días. Cuando te tomes el tiempo para hacerlo, te darás cuenta de que se convierte en algo totalmente genuino.

Busca la humildad

Todas las personas dentro de una compañía deberían tener claro que el éxito no se puede conseguir solo. Todo tiene que ver con la humildad, y es algo fundamental en los equipos de trabajo. El ego tiene que quedar totalmente fuera de la ecuación para lograr el éxito de equipo.