“Esta es una pregunta tan antigua como la gestión en sí, y hemos perdido mucho en la práctica porque la reducción de costos ha triunfado sobre todas las otras preocupaciones”, dice Peter Cappelli, profesor de Gestión y director del Centro de Recursos Humanos de la escuela de negocios Wharton . El método más sencillo, y algunos podrían decir que el más meritocrático, señala Cappelli, es dar la función directiva al que mejor ‘interprete’ ese papel, una teoría de gestión popularmente conocida como el Principio de Peter. “El problema es que… al igual que en los deportes, de donde vienen muchas lecciones de negocios, los que mejor resultados individuales obtienen no necesariamente son los mejores entrenadores”, añade.

El narcisismo es a menudo citado como el principal obstáculo de la personalidad entre el deseo de ser un buen administrador y el hecho de ser uno. Varios estudios muestran que el rasgo está en aumento. La diferencia entre tener niveles saludables de confianza en sí mismo y de autoestima (ambas cualidades atractivas y útiles para los líderes) y de ser narcisista es que estos últimos tienen un sentido elevado de la autoestima de tal manera que se valoran a sí mismos como inherentemente mejores que los demás. Así aparece en el estudio conjunto de las universidades de Stanford, Berkeley y Santa Clara Narcissistic CEOs and executive compensation.

“La mayoría de la gente puede dominar lo que sea necesario para manejar a la gente. Pero no apreciamos lo difícil que es. Aprender a manejar a los demás requiere un compromiso muy importante, al igual que aprender a tocar el piano o convertirse en un experto técnico”, dice Michael Useem, profesor y director del centro de Liderazgo de Wharton. Así que es posible que cualquier trabajador aprenda a convertirse en un gerente si él o ella lo quiere, aunque no hay que dejar de recalcar la importancia que tiene alcanzar la verdadera confianza en uno mismo, un profundo sentido de la seguridad personal.

Parte de la ecuación, señala Useem, es averiguar por qué alguien quiere ser un líder. Useem dice: “Para aquellos que están considerando una oportunidad en el liderazgo, asegúrense de estar listos para ello y ser capaces de dominar la situación. Los costes y los riesgos son altos, pero las recompensas y los resultados también son altos si se pueden hacer ambas cosas”.