Vivimos en una sociedad que necesita que las personas tomen acción en los asuntos. Como resultado de esto, los líderes modernos han demostrado que están dispuestos a hacer lo que sea con tal de conseguir beneficios, ganar elecciones y conseguir que el status quo se mantenga intacto. Los líderes necesitan agradar al mayor número de personas, ya sea a accionistas o a votantes. Su posición y su ego dependen de ello.

Algo se está haciendo muy mal cuando la imagen que nos da un líder es la de que se necesita ganar a toda costa. Pero no es algo que se limita a los líderes, la culpa es de las personas también. La mayoría de las personas han demostrado en alguna ocasión que sus principios o su moralidad podrían verse tumbados a cambio de una victoria. Por suerte, admitir un error siempre te hará mejor líder y mejor persona en general.

Ha llegado el momento de que esto termine, de que los líderes demuestren la importancia de defender el alma y los principios de su organización. Por supuesto que es importante actuar, obtener beneficios, pero esto se puede conseguir perfectamente encontrando un balance. Puede ser que obtengas menos beneficios que algunas empresas de tu campo por tener valores y moral, pero esto es algo que como líder has de valorar, ¿qué es verdaderamente importante para ti?

Un negocio, como la vida en general, no se define por un momento o una acción específica y concreta, sino más bien por la suma de todas las acciones que conforman nuestro día a día. Por tanto, si no tenemos nada que defender a capa y espada, ¿qué sentido tiene seguir con ello? Puede que tu aproximación hacia esto sea la siguiente: “consigo dinero y lo hago por y para mi familia”, es totalmente respetable pero no es el punto de la cuestión. Un negocio debería tener un alma más allá de la económica.

Otro tipo de liderazgo es posible. Los líderes tienen que defender el alma de su organización ante todo, y no solo porque sea lo correcto, pero porque pueden crear un impacto a largo plazo que ayude a toda la sociedad. Si no lo hacen ahora, si continúan con comportamientos que no son adecuados, quizás se despierten un día llenos de arrepentimiento y sobre de todo, de empresas y empleados vacíos.