El mercado de los smartphones más potentes ya está saturado por los iPhones, lo que significa que Apple tienen que convencer que se actualicen sus antiguos clientes. Tim Cook, CEO de la compañía, dijo que el iPhone 6S no había inspirado lo suficiente como lo hizo el lanzamiento del iPhone 6 a finales de 2014. “Si lo comparas con el iPhone 5S, te das cuenta que los cambios son increíbles. Pero si lo comparas con el iPhone 6, la reacción es la contraria”, añadió.

Cook continúa diciendo que son víctimas de su propio éxito, ya que el iPhone 6 puso las expectativas muy altas. A no ser que el iPhone SE consiga salvarles (cosa que no se sabrá hasta el próximo trimestre), Apple va a tener que sufrir una etapa oscura que espera resolver con el iPhone 7.

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