La palabra “gay” forma parte de la breve descripción con la que se define Jesús Encinar en su cuenta de Twitter. El fundador de Idealista.com, portal inmobiliario, consideró en su momento que informar sobre su orientación sexual era tan importante como decir que nació en Ávila en 1970. Hubo a quien le sorprendió. Hombre de negocios, Encinar hizo una encuesta a sus seguidores de Twitter y descubrió finalmente que solo el 4% de la gente que le seguía se molestaba cuando hablaba sobre “el tema gay”. Hoy incluso sorprende ese 4%, sobre todo porque, como informaba el Pew Research Center en 2013, España era el país donde el colectivo LGBT (lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) gozaba de una mayor aceptación social.

Al mismo tiempo la visibilidad trae a colación la seguridad del colectivo LGBT. La actualidad ha puesto de manifiesto este fin de semana la vulnerabilidad de la comunidad. Lesbianas, gais, bisexuales y transexuales de todo el mundo han recibido un duro golpe tras el tiroteo que ha tenido lugar este domingo en un club gay de Orlando (Florida). El acto de violencia se ha considerado como el peor tiroteo con víctimas mortales de EE.UU. y la peor matanza en el mismo país desde el atentado del 11-S. Pese al avance en materia de legislación LGBT en los últimos años, entre el que destaca la reciente arobación del matrimonio homosexual en Colombia, la comunidad se preocupa por el retroceso de sus libertades y derechos.

Mientras, Madrid sufre este año una ola de homofobia, registrándose 52 ataques a la población LGBT, según informa el colectivo Arcópoli. Pese a ello, el papel ejemplar que parece haber asumido España en materia de derechos LGBT sigue siendo innegable. Sin embargo, el mismo año que hacía público el Pew Research Center ese dato, el investigador Ben Capell ponía de manifiesto otro tema pendiente. Su estudio afirmaba que casi un 60% de los integrantes del colectivo encuestados, entre los cuáles 179 eran españoles, admitía haber sufrido alguna discriminación en el trabajo durante los dos últimos años. Presentándose así una situación tan contradictora: ¿Por qué el ambiente en el trabajo es tan hostil para esta comunidad en España?

“Las empresas tienen mucho miedo a mezclar la sexualidad con su marca”, afirma Jokin Egaña, director del I Congreso Empresarial e Institucional LGBT Friendly, que se ha celebrado los días 10 y 11 de junio en Madrid. La situación resulta más llamativa cuando se observa cómo grandes multinacionales apuestan en Estados Unidos por invertir en políticas inclusivas, mientras que sus sedes en España todavía no lo hacen con la misma inversión y esfuerzo. La razón: “Ven la idiosincrasia de este país. Aunque disfrutamos de un marco legal envidiable, igual no estamos tan preparados como pensamos”, comenta Egaña, director del Grupo EGF, consultora especializada en servicios para la comunidad LGBT.

“Todavía es muy pronto para esto” fue el tipo de respuesta que recibió Jokin Egaña cuando empezó a invitar a las organizaciones a que participasen en este congreso, que pone de manifiesto las ventajas que entraña para las empresas la aplicación de políticas inclusivas en el ámbito laboral. “Hay estudios que demuestran que las organizaciones que apoyan abiertamente al colectivo LGBT tienen un rendimiento un 3% superior al resto”, asegura el también fundador de la Asociación Española de Empresas Gay Friendly. Pese a las reticencias demostradas por algunas compañías, el congreso ha atraído a representantes de grandes empresas como IBM, Procter&Gamble o Nielsen, que han mostrado sus proyectos a favor de esta causa.

“Tiene que ser parte de la cultura de la compañía”, defiende Nieves Delgado, LGBT Executive Sponsor en IBM, cuando hace referencia a la importancia de este colectivo en la empresa. A lo que añade que desde 1953 su compañía lleva trabajando por el equality of opportunity. Momentos después Ángela Flórez, activista transexual, cuenta la historia de Lynn Conway, despedida en 1968 por IBM tras descubrirse que quería cambiarse de sexo. Su conclusión: todavía queda mucho por lo que luchar. Al estrado se suben otros representantes de grandes organizaciones, como Miguel Castro, Director de Demand and Workforce Planning en SAP, o Gustavo Núñez, Director General de Nielsen España y Portugal.

De nuevo vuelve a repetirse la cuestión relativa al rendimiento económico. María Luisa Chacón, Directora de Comunicación de Procter&Gamble en España y Portugal, recuerda que una empresa no es una ONG: “La base de todo esto es el negocio”. En ese negocio P&G es un “aliado” a favor de la causa LGBT, en la que todavía hay “un mercado invisible”. Otro de los temas de la jornada es el reto de ayudar a salir del armario a las personas, lo que preocupa a las empresas y pone en entredicho las cifras del Pink Market. Quizás los números mientan y haya más integrantes del colectivo LGBT, lo que podría derivar en que todos ellos no sean trendsetters o tengan altos ingresos económicos como se creía hasta ahora.

Debemos incluir las políticas de diversidad dentro de las políticas de Recursos Humanos”, declara Carmen Fernández, de la Fundación para la Diversidad. Javier Naranjo, Gestor de Personas de Nielsen habla así de la necesidad de desarrollar este trabajo haciendo especial hincapié en la selección, el desarrollo profesional, el acercamiento y la visibilidad, y la formación. Su empresa ha creado PRIDE (Promote Respect In Diverse Environment), un grupo de trabajo para apoyar los derechos LGBT. Para ello, Óscar Muñoz, co-fundador de la Red Empresarial por la Diversidad e Inclusión LGBTI (REDI) defiende la necesidad de desarrollar una “empatía LGBT” en el trabajo. Es el autor de este titular: “En el armario no se trabaja bien”.

Las políticas inclusivas reducen el estrés laboral, aumentan la creatividad y la innovación, siendo la organización más productiva y rentable. Así podría resumirse la primera jornada del congreso, tras la cual al día siguiente han acudido medios de comunicación, representantes de partidos políticos y activistas. Puede que ser gay permita disfrutar de una “piel de rinoceronte”, como señaló Tim Cook cuando salió del armario, y que tanto le ha ayudado en su trabajo en Apple. Sin embargo, él declaraba: “Mi deseo de privacidad me ha impedido hacer algo más importante”. El reto de la empresa, hoy más que nunca, es hacer algo igual de importante: descubrir el talento que se encuentra en la misma diversidad y apoyar su respeto.