Ante el desafío de su primo de seis años que quería construir su propio ordenador, el CEO de Kano, Alex Klein, se reunió con los ahora cofundadores, Yonathan Raz-Fridman y Saul Klein, para diseñar y desarrollar un producto atractivo que sirviera para eso mismo, especialmente enfocado a niños. A los 24 años, Alex Klein entre en la lista Forbes Under 30 de 2014 gracias al papel de Kano en la educación moderna.

“Nos imaginamos un mundo donde la tecnología tiene que ser un vehículo para el cambio, permitiendo a los jóvenes a ser creadores en una forma que antes no estaba disponible”, señala el cofundador Raz-Fridman al explicar la razón de ser de la empresa.

La sede londinense de Kano fue oficialmente lanzada en la plataforma de crowdfunding Kickstarter en noviembre de 2013. El objetivo por aquel entonces fue conseguir 100.000 dólares para comenzar a fabricar los primeros productos. La idea tuvo tan buena acogida que Kano acabó recaudando 1,5 millones. Los inversores procedían de 86 países diferentes.

El kit básico de Kano puede comprarse por 149.99 dólares y tiene compradores de todas las edades, aunque el target de base está entre los 8 y los 12 años. Luego existen otros componentes con los que los niños pueden crear códigos y construir otras cosas. Incluso existe una comunidad de codificadores de Kano.

“Tenemos una red social donde los niños han compartido más de 40.000 proyectos de codificación”, asegura Yonathan Raz-Frizman. “Es emocionante ver el nivel de compromiso y de propiedad”, añade orgulloso el cofundador.

De Occidente a Asia, próximamente

El colorido kit de Kano viene perfectamente embalado como si fuera una caja de LEGO para niños y, actualmente, las ventas se realizan en su gran mayoría a través de la web de Kano. Debido a que la mayoría de los compradores proceden de países de habla inglesa, de momento solamente está etiquetado en dicho idioma, pero el objetivo es comenzar a ofrecer el producto en otros idiomas como el mandarín, el hindi, el árabe y el español.

Por el momento, la empresa seguirá fabricando con etiquetas en inglés pero sin perder de vista el desarrollo del producto en los idiomas anteriormente citados. No obstante, el cofundador Raz-Fridman asegura que el foco de atención más inmediato de la empresa es la expansión en Asia. India, China, Filipinas y Tailandia son algunos de los países que están en su punto de mira.

“India es muy interesante –con más de 350 millones de niños menores de 15 años-“, señala Raz-Fridman, quien añade que “no sólo el tamaño, sino porque el impacto puede ser muy grande”. Según el cofundador, el impacto sería muy importante para India ya que permitiría a sus jóvenes construir sus propios ordenadores y a codificar, proporcionándoles un conjunto base de habilidades para crear todo un nuevo futuro.