Es más sugerente. Si te diesen a elegir, ¿preferirías leer un pdf de cuatro páginas o ver un vídeo de cuatro minutos? La respuesta es evidente, por ello no hay nada más interesante a la hora de atraer a un usuario para que continúe buceando por tu página web que un vídeo llamativo y profesional en la página de inicio.

Es más efectivo. No hay cosa que comunique de forma más efectiva que un ser humano hablándole directamente a otro ser humano, y no hay nadie que pueda explicar mejor en qué consiste tu empresa que tú mismo.

Aporta una imagen de modernidad e innovación a tu marca. Un vídeo – presentación añade un plus a la hora de atraer a un público más joven y dará un aspecto dinámico y fresco a tu proyecto, independientemente de en qué consista y del sector en que esté imbricado.

Una imagen vale más que mil palabras, pero un vídeo vale más que mil imágenes. ¿Tienes una marca de ropa? Ninguna foto, por mucha calidad que tenga, plasma los tejidos, texturas y movimientos de la prendas como lo hace un vídeo. Y lo mismo vale para cualquier tipo de producto o servicio. Podrás explicar en varios párrafos la filosofía y actitud de la marca y sus trabajadores, pero de ningún modo transmitirán tanto como unas pequeñas entrevistas a tus empleados contando su visión e ilusión por el proyecto.

Tres claves: naturalidad, calidad y brevedad. Olvídate de guiones y ensayos y trata de explicar la actividad de tu empresa como lo harías a un amigo o a un posible socio. Es la única forma de que el resultado sea natural, espontáneo y convincente, y es que sólo hay algo peor que la ausencia de un vídeo: un vídeo forzado y de apariencia artificial. Lo mismo vale en cuanto a la calidad, que debe ser profesional: si estabas pensando en hacer un vídeo con el móvil, olvídalo. Hay cientos de jóvenes empresas de realización audiovisual que conseguirán un resultado profesional por un precio muy razonable. Y, sobre todo, el vídeo nunca debe durar más de cinco minutos, o nadie lo verá hasta el final.