La valoración de inversiones por parte de la empresa en dicho segmento ronda los 1.800 millones de euros. Cifras importantes, pero que no casan con su política de lucha contra cualquier factor que atente contra la salud. Y el tabaco precisamente es una de las mayores amenazas. Axa venderá de manera inmediata sus acciones en empresas tabaqueras, cuyo valor asciende a 200 millones de euros. Por otro lado, comenzará a mover su actual cartera empleada en deuda del sector, participación que asciende a 1.600 millones.

Ante el elevado coste humano que representa el consumo de tabaco, la empresa francesa prefiere ser fiel al papel que, como defensora de la salud, una aseguradora debe desempeñar en la sociedad. Esas desinversiones –también se frenará la adquisición de bonos corporativos ligados al sector del tabaco– son consideradas a nivel interno, como un importante apoyo a las medidas que muchos gobiernos están emprendiendo por todo el mundo.