Es posible que sin darte cuenta estés asustando al entrevistador con estas cinco acciones que debes de evitar:

No tienes filtro: esto significa que no importa la cantidad de cebos que el entrevistador te ponga en la entrevista, procura no ser negativo, hacerte la víctima o lo que es peor, hablar mal de tu anterior trabajo. El reclutador huirá de ti.

Pareces demasiado desesperado. Todos sabemos que las facturas no se pagan solas, pero no tendrás que hacerle saber al entrevistador que tus facturas se encuentran en números rojos.

Te centras en lo que solo te concierna a ti. De acuerdo, querrás saber el salario, horarios y extras del empleo, pero procura no ser muy egocéntrico en la entrevista e interesarte por lo que hacen los demás y por los beneficios de la empresa. De otro modo podrías parecer algo obsesionado contigo mismo.

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Te tomas las cosas de forma muy literal. Cuando se trabaja en equipo encontramos diferentes puntos de vista, y no todos tienen porque ser tan literales a como pensamos. Párate un momento y recapacita sobre qué quiere comunicarte el entrevistador en la charla, no lances respuestas de forma fácil.

La balanza está desequilibrada: tienes que buscar que no solo hables tú durante la entrevista, sino que el entrevistador también forme parte. Quizás tú tengas que alegar más y explicarte más a fondo, pero recuerda que no es un soliloquio.