Muchos pensaréis que qué tendrá que ver ser o no feliz con la productividad, incluso algunos diréis que trabajáis más a gusto con presión o de mal humor, pero lo cierto es que hay casos en los que la productividad se ve ciertamente recompensada por la felicidad. Lifehacker se ha encargado de seleccionar cuatro premisas que lo corroboran.

Cuanto mejor sea tu cerebro identificando aspectos positivos, mayor será tu oportunidad de éxito, ya que siempre verás las cosas de forma más positiva y te costaría menos tirar para adelante en caso de que vengan turbulencias. Aprender de lo negativo y concentrarse en lo positivo es la clave para triunfar.

El optimismo debe ser racional, pero sin embargo no lo es y esto es lo mejor. ¿Y esto qué quiere decir? Que cuando una persona es feliz tiende a sobreestimar sus capacidades y, por tanto, tarda más en rendirse cuando algo no va bien y se atreve más a innovar y a llevar a cabo sus proyectos.

Si no estamos felices, tendemos a percibir de una forma mayor el estrés y acabamos por sufrir distintos achaques físicos y psicológicos producto de esta percepción, por lo general, errónea. Ser felices nos ayuda a no percibir de forma tan clara el estrés y por tanto a ser más productivos olvidándole y no exagerándolo.

Existe una felicidad base que hay que cuidar, porque aunque experimentemos situaciones de felicidad máxima como ganar la lotería, está demostrado científicamente que volvemos rápidamente a la felicidad anterior a ese episodio. Aproximadamente el 50% de nuestra felicidad está sujeta a cuestiones de pura supervivencia como tener comida, refugio y cierta seguridad, del otro 50% somos responsables nosotros y podemos mejorarla con algunos simples pasos como estos: ser auténtico, divertirse, ser agradecido y conectar con los que nos rodean.

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