Pregunta qué ocurrió a tu alrededor: compañeros, pareja y familia pueden tener la respuesta que desconoces. Y emplea el tiempo venidero para aprender cosas que desconocías y adquirir nuevas habilidades. Aprende cosas nuevas y no te sumas en el pasado, cuanto más tiempo pases ahí, más difícil será el futuro próximo. Tu capacidad de levantarte y recuperarte es uno de los mayores contribuyentes a tu felicidad, no la menosprecies.

Es fácil empezar a pensar que no eres lo suficientemente bueno, pero es un pensamiento que debes alejar de ti recordando qué pudiste hacer bien y en lo venidero que seguro que será más próspero. Haz un inventario de tus puntos fuertes y analiza lo que se te da bien, ¿crees que es poco? Eso es porque no has probado a analizarte de esta positiva forma.

Además, hacer una introspección de tus puntos fuertes servirá para que aprendas qué ofrecer en tus próximas entrevistas. No hay mal que por bien no venga. Por último analiza cómo te ven el resto, y cómo te ves tú, ¿se asemeja? Si no es así, trabaja en tu imagen personal antes de enfrentarte a otro reto.

Piensa que un empleo no lo tenemos en propiedad, sino que es normal que la vida tenga etapas. Y eso solo puede ayudarnos a evolucionar personal y profesionalmente. No temas el cambio. Lo desconocido a veces asusta, pero la vida consiste en improvisar.