1. Experto en ‘usabilidad’. Es el encargado de mejorar la experiencia del usuario: comprueba los aspectos gráficos y de gestión de la web o app, desde el formulario de suscripción hasta el aspecto de cada botón, ya que cada pequeño detalle tiene su influjo sobre la satisfacción del cliente.

2. Front end. Trabaja en el diseño y programación del interfaz, mano a mano con el experto en usabilidad, y se dedica a introducir cambios constantemente para encontrar la mejor versión posible de las vías de interacción con el usuario.

3. Back ends. Es el experto que domina a la perfección el lenguaje de programación en el que se ha creado la web o aplicación de la ‘startup’. Como cualquier otro perfil tecnológico tiene la obligación de estar a la última en cuanto a lenguajes de programación, un campo que no deja de evolucionar. Los dos lenguajes más vanguardistas en este momento son Python y Ruby On Rails.

4. Experto en ‘growth hacking’. Su labor es lograr que una empresa en vías de desarrollo logre el mayor número de usuarios posible, recurriendo a diversas técnicas con el objetivo de captar y reconducir el tráfico de la web.

5. Experto en ‘big data’. Toda startup genera un inmenso volumen de información, especialmente acerca del perfil de sus usuarios. Por ello, el análisis de esa ingente cantidad de datos es clave para que la compañía conozca a la perfección a sus potenciales clientes y también si las estrategias de crecimiento están funcionando realmente. Esta profesión se ha alzado como la más demandada en 2016 en distintos rankings, por su complejidad y por ser relativamente nueva.

6. Ingeniero ‘Devops’. Es otro de los perfiles más demandados. Se trata de un ingeniero que, una vez lanzada la tecnología, debe automatizar y asegurar el buen funcionamiento del servicio ante las constantes actualizaciones y nuevas versiones.

7. El dueño del producto. Es, como no podría ser de otra manera, el núcleo duro del proyecto. Tiene la visión global de todo el desarrollo, y dirige a los equipos de programación y diseño y con un conocimiento profundo de cada aspecto del producto. Aunque no se requiere que sea ingeniero o programador, sí debe tener ciertos conocimientos técnicos para poder comunicarse con fluidez con el resto de su equipo.