Claridad
Saben explicar las cosas de forma que los demás les entiendan y sean capaces de vislumbrar aquello que les espera de cerrar el negocio en cuestión. Una buena comunicación es la base principal.

Empatía
Saben ponerse en el lugar de su interlocutor, por lo que formular propuestas que sean del agrado del contrario no les resulta complicado: piensan qué querría él y adaptan sus intereses para realizar la mejor oferta posible para las dos partes.

Paciencia
Saben que a veces es complicado que una negociación llegue a buen puerto, por eso ellos, aunque tengan prisa, van con cierta calma. Insisten y la siguen hasta que la consiguen.

Buena escucha
Abren los oídos bien cuando la otra parte implicada habla y así les es más sencillo saber con qué opciones cuentan. Saber escuchar y leer entre líneas es esencial en el mundo de las negociaciones.

Poder de persuasión
Esta es posiblemente la cualidad más importante de todas. Suelen saber cómo llevar a su terreno a la otra parte implicada en la negociación a través de sus buenas palabras, no solo de sus buenas ofertas. La persuasión es su mejor arma junto a la claridad.