1. Organización. Es primordial que seas una persona ordenada, ya que tu casa seguramente se convertirá en tu oficina. Y tu ordenador personal, quizá también en tu espacio profesional.

2. Responsabilidad. Piensa que a partir de ahora tú eres tu propio jefe. Debes dictaminar tus horarios, descansos, calendario laboral…

3. Fuerza de voluntad. Muchas personas que intentan ser freelance, dejan de hacerlo porque no son capaces de cumplir sus obligaciones laborales sin un jefe.

4. Red de contactos. Es imprescindible que seas una persona a la que no le cueste relacionarse, porque normalmente los freelance consiguen sus clientes a través de networking.

5. Pasión. Un trabajador autónomo tiene que tener ganas de querer trabajar, porque es la única manera de despertase cada día y ponerse a hacerlo sin que nadie lo ordene.