Cuando el estrés se apodere de tu mesa de trabajo, detente unos minutos y reflexiona si lo estás haciendo adecuadamente. A continuación las 3 preguntas que te debes hacer para detener la tensión laboral.

1. ¿Quién te está presionando para que todo se haga en el momento?

Todo el mundo tiene plazos – pero ¿cuántos de esos plazos son impuestos porque sí, y cuántos los  imponen terceras personas? Si la persona que fija estos plazos temporales es tu jefe, es posible que no sea consciente de que están creando una desigualdad en su flujo de trabajo. Encuentra el momento adecuado para hablar con tu superior y establezca qué plazos son los más prioritarios e para cumplir, y cuáles podrían considerar ampliarse.

Si quien impone estos plazos es su industria, hay poco margen para negociar. Tendrás que aceptar las reglas de juego de ese sector y los plazos con los que funciona.

2. ¿Estás tratando las tareas no prioritarias con urgencia?

A veces las tareas no son prioritarias y las gestionamos como urgentes por pura inercia o costumbre. Hacer una lista de todo lo que tienes que hacer, y darle prioridad baja, media o alta puede servirte de ayuda.

3. ¿Puedes adelantar tareas?

Aprovecha los días de menor carga de trabajo para adelantar tareas simples como programar correos electrónicos para los próximos días, realizar informes, etc. De esta manera, si aprovechas la mayor parte del tiempo que tienes en los días con menos tareas pendientes, no hay razón para no hacer el trabajo cuando tiene que hacerse.