Cada vez es más complicado para las empresas estar al día de todas las legislaciones y normativas que les atañen. Y eso es un problema. Porque cualquier despiste puede convertirse en un grave quebradero de cabeza a la hora de establecer una relación contractual con un socio o cliente o, incluso, a la de afrontar sanciones administrativas que se podrían haber evitado. En este contexto, cada vez es más frecuente que las empresas, especialmente las de mayor tamaño y con presencia internacional, inviertan en la creación de potentes departamentos jurídicos internos, dejando para los despachos externos solo los asuntos más críticos y que precisan de una mayor especialización. Pero, ¿es así en todas las organizaciones? ¿Tan necesario es tener un área jurídica interna?

Para responder a estas preguntas, EY y Forbes han celebrado un nuevo Women bEYond en un espacio de excepción, el Museo Sorolla de Madrid, cuya sala primera ha sido convertida por un día en un espacio de debate moderado por Esther Molina, periodista especializada en Innovación, Startups y Tecnología, y en el que han participado algunas de las responsables de los departamentos jurídicos de las empresas más importantes de nuestro país: Patricia do Carmo, directora de asesoría fiscal de Línea Directa; Isabel Escandón. especialista senior en litigios fiscales de Repsol; Elimena Junquera, directora de Legal M&A en Telefónica; Eladia de Carlos , especialista en procesos tributarios del departamento de Fiscal de Acciona; Isabel García Calvo, responsable de Servicios Jurídicos de Renovables de Iberdrola; y Eliazar Couso Sierra, senior manager en el departamento de Forensics & Integrity Services de EY.

Para comenzar la charla, las invitadas han explicado cuáles son las labores de sus respectivos departamentos y también a quién reportan sobre sus actividades. En casi todos los casos es al consejo de administración, normalmente a través del secretario general del mismo. Aunque en el caso de asuntos fiscales también suelen reportar al CFO. Una estructura organizativa que ha confirmado Eliazar Couso, de EY, desde su experienciacomo despacho externo.

En lo que sí que han coincidido todas las directivas es en la transversalidad que requiere su trabajo. Para Patricia do Carmo, de Línea Directa, es vital que los departamentos jurídicos “estén pegados al negocio y den asesoramiento a todas las áreas”, algo que, en palabras de Eliazar Couso, convierte a estos departamentos en fundamentales a la hora de planificar “líneas de negocio futuras que cuenten con el confort jurídico necesario para salir adelante”. De hecho, en el caso de Repsol, representada en la charla por Isabel Escandón, estoha llevado a dividir el departamento por áreas de negocio.

Isabel Escandón también ha explicado que para que esta transversalidad funcione, se hace importante conocer el nivel de satisfacción, algo que se puede conseguir, dice, mediante “encuestas online internas”, aunque reconoce que la mejor manera de medir este indicador es mucho más simple: “ganar pleitos”, bromea la directiva. Para Elimena Junquera, de Telefónica, lo que más se valora de su departamento es “el tiempo de respuesta y la calidad de su asesoramiento”, además dice que por el momento en el departamento de M&A no se utilizan encuestas para medir la satisfacción del cliente interno, sino que lo realmente relevante es “conseguir que el proyecto en cuestión salga adelante”. Es lo mismo que opina Eladia de Carlos, de Acciona, para quien la mejor manera de saber si están satisfechos es “que te vuelvan a llamar”, por lo que considera importante dar respuestas “de forma ágil”.  Por su parte, Isabel García, de Iberdrola, sí considera necesario realizar encuestas de satisfacción, pero aún más “confeccionar métricas sobre número de litigios ganados, número de consultas, rapidez de respuesta… que permitan mejorar el servicio”, para lo que considera fundamental el uso de las nuevas herramientas tecnológicas.

Precisamente, uno de los puntos clave de la charla ha sido la incorporación de la tecnología a sus departamentos “con herramientas que nos facilitan mucho la vida”, como ha explicado Patricia do Carmo, que también ha aplaudido el hecho de que en la actualidad “las carreras de derecho en algunas universidades ya incorporan analítica de datos, que es fundamental”. Una formación en habilidades digitales que también considera vital Isabel Escandón, sobre todo en asuntos fiscales, ya que, según cuenta, “muchas de las gestiones con la administración ya se hacen de forma digital y no te puedes permitir cometer ningún fallo”. Para Elimena Junquera, la digitalización también ha permitido ganar eficiencia y agilidad en los procesos, ya que “permite negociar un contrato sin necesidad de cruzar el charco”, aunque también reconoce que, la digitalización unida a las nuevas medidas de teletrabajo tiene una parte negativa relacionada con “la desconexión humana que produce la deslocalización de los equipos ”, algo que, en su opinión, puede afectar negativamente, en algunas ocasiones, en determinadas negociaciones por la falta de entendimiento. Asimismo, también considera que un sistema basado únicamente en el teletrabajo puede limitar el aprendizaje de las nuevas generaciones de abogados que se incorporan a las empresas o despachos.

También sobre los beneficios de la tecnología ha hablado Eladia de Carlos, para quien “el uso de expedientes electrónicos accesibles desde cualquier lugar”, facilitan mucho las relaciones con las administraciones y los tribunales, aunque también reconoce que “aunque la automatización es fantástica, a veces cuesta adaptarse a lo rápido que va todo”. Un entorno frenético que para Isabel García obliga a los departamentos jurídicos como el suyo “a estar muy pendientes de las herramientas que necesitamos y encontrarlas en un mercado que a veces puede resultar abrumador”, reconoce. Por su parte, Eliazar Couso, ha querido resaltar el efecto que la digitalización ha tenido en el impulso del teletrabajo, que ha permitido que se puedan realizar “cosas que hasta hace poco eran impensables como juicios virtuales, lo que nos facilita mucho el trabajo”. También ha recordado la importancia de la digitalización “en pleitos que generan toneladas de información que es necesario analizar de forma rápida y productiva”, explica.

En cuanto al incremento en el nivel de exigencia normativa en materia de gobierno corporativo y prevención de riesgos, Patricia Do Carmo ha explicado que en estos momentos  “ya no sirve que cada uno tenga un montón de excels y words por ahí sueltos”, sino que hay que llevar un control más exhaustivo a través de herramientas específicas, y que para Eladia de Carlos deben ser gestionados por “gente especializada”, que además conozca bien las normativas, especialmente en el tema de certificaciones.

Sobre la necesidad de contratar despachos externos, Patricia Do Carmo reconoce que en Línea Directa es algo que se ha reducido a “temas muy específicos y sobre todo complejos para distintas materias como propiedad intelectual, competencia, etc…”, lo que ha denominado “utilizar los despachos a la carta, para informes concretos y segundas opiniones”. En el caso del departamento de fiscal al que pertenece Isabel Escandón en Repsol, la especialista dice tener capacidad para asumir “el 99% de los pleitos”, pero también reconoce que en algunos casos, “sí que precisan de la visión fresca y renovada que ofrece un despacho externo”.

También presume de la fortaleza de su departamento en Telefónica Elimena Junquera, donde en los últimos años se han incorporado “abogados internos muy preparados”, dejando a despachos externos sobre todo “operaciones de gran tamaño y de carácter multijurisdiccional”, en los que, en su opinión, “es conveniente contar con un despacho internacional que te acompañe y conozca la ley local a la que esté sometido el contrato en concreto”. En la misma línea, Eladia de Carlos, quien opina que lo más importante a la hora de contratar despachos externos es “que conozcan bien tu negocio”, por lo que considera importante “ofrecerles toda la información posible”. También ha confirmado esta tendencia Eliazar Couso, reconociendo que en EY “cada vez reciben encargos más concretos por parte de sus clientes, especialmente en lo relacionado con requerimientos normativos”.

Para cerrar el debate, todas las participantes han repasado los mayores retos a los que se enfrentarán sus departamentos en los próximos años:

Patricia do Carmo, directora de asesoría fiscal de Línea Directa: “Tenemos que continuar trabajando de forma transversal dentro de la organización, de forma que la compañía vea en el departamento jurídico un aliado para la consecución de sus objetivos estratégicos. El otro gran reto es la digitalización, que nos permitirá dejar de poner atención en lo administrativo para dedicarnos a la toma de decisiones, mejorando la eficiencia y aportando valor”.

Isabel Escandón. especialista senior en litigios fiscales de Repsol: “Nuestro principal reto será seguir encontrando las alternativas que eviten pleitos innecesarios a la compañía. Para ello tenemos que conseguir anticiparnos para saber por dónde pueden venir los problemas”.

Elimena Junquera, directora de Legal M&A en Telefónica: “Tenemos que seguir trabajando por ser un departamento permeable, que reciba toda la información sobre la estrategia de la compañía. Otro de los retos será la captación y retención del talento, y para ello es necesario convencer de que te puedes convertir en un abogado muy potente en el departamento jurídico de una empresa”.

Eladia de Carlos , especialista en procesos tributarios del departamento de Fiscal de Acciona: “El entorno va a ser cada vez más complejo en materia normativa, por lo que el gran reto de nuestros departamentos será dar respuesta rápida y ágil a estos requerimientos”.

Isabel García Calvo, responsable de Servicios Jurídicos de Renovables de Iberdrola: “Nuestros grandes retos tienen que ver con las personas y con el talento que hay que promover, la gestión de riesgos y también la digitalización. Durante años hemos sido demasiado reactivos, ahora tenemos que pasar a ser abogados muy centrados en el negocio y en la anticipación”.

Eliazar Couso Sierra, senior manager en el departamento de Forensics & Integrity Services de EY: “El gran reto será provechar todo el conocimiento generado durante años por la compañía para anticiparnos a las contingencias y mejorar la gestión previa de cada situación. Es eso lo que nos permitirá, por ejemplo, calcular las posibilidades de que un contrato acabe en un arbitraje”.