Un gran liderazgo nunca ha sido fácil, especialmente si lo haces bien. Pero podría decirse que es más difícil ahora que en el pasado reciente, y requiere una gran cantidad de trabajo emocional. Hay razones para ello, desde el clima fuera de las organizaciones hasta los problemas de salud mental y la competencia por el talento. El impacto es significativo: el liderazgo requiere hoy más habilidades, capacidad, delicadeza, matices, juicio y arte.

La labor emocional es el trabajo que realizan las personas para gestionar sus sentimientos y regular su imagen ante los demás, de modo que las interacciones puedan ser fructíferas. También es el esfuerzo por mantenerse sano y optimista ante el estrés, las exigencias y las grandes expectativas. Es el esfuerzo por ser consciente de las emociones y decidir en cada momento cómo expresarlas, y se está convirtiendo en una competencia de liderazgo fundamental para el futuro del trabajo.

La presión está servida

Un gran liderazgo es más fácil en mares tranquilos, cuando surgen las tormentas se vuelve más difícil. Se trata de fijar un rumbo, pero esto es menos fácil de hacer cuando el horizonte no está a la vista. Y siempre se trata de motivar a las tripulaciones para que remen con rigor, aunque esto es un reto mayor cuando llueve, el agua está agitada o hace frío dentro de ella.

El trabajo emocional se acentúa cuando hay más presión y cuando lo que está en juego es mayor. Los empleos son más complejos y las cosas se mueven más rápido, pero hay condiciones adicionales que también hacen que las cosas sean un reto:

  • El clima fuera de las empresas se ha polarizado y dividido, poniendo a los líderes bajo presión para encontrar su voz y expresar puntos de vista sólidos o para contenerse en los momentos adecuados. Esto puede ser arriesgado para los líderes, porque las personas tienen una amplia gama de perspectivas y es imposible que la opinión de cualquier líder sea aceptable para todos.
  • La salud mental y el bienestar se están deteriorando. Cada vez más, las personas informan de una mayor depresión, ansiedad y problemas de procesamiento cognitivo, basados en el estrés. Los líderes lo están experimentando ellos mismos, pero también se enfrentan a mayores expectativas para apoyar el bienestar emocional, físico y cognitivo de las personas. Es maravilloso que los líderes expresen una mayor empatía, cuidado y compasión, pero esto también amplía la presión sobre ellos.
  • La revolución del talento es real. Según un estudio de Monster, un tercio de los trabajadores piensa regularmente en dejar su trabajo, y una investigación de Microsoft descubrió que es probable que el 52% cambie de empresa este año. Los datos de Fidelity revelan que el 61% ya lo ha hecho. Y se sigue citando a los líderes como la principal razón por la que la gente abandona su trabajo, por lo que se exige cada vez más a los líderes que atraigan y seleccionen a grandes personas, y que las retengan haciéndolas participar, motivándolas e inspirándolas.
  • El trabajo está cambiando: más en remoto y con el empleo híbrido convirtiéndose en la norma. Los líderes deben influir en nuevas políticas y prácticas y establecer nuevos enfoques de trabajo para facilitar el éxito de las personas, los equipos y las organizaciones. Y deben encontrar formas de crear proximidad, accesibilidad y confianza cuando la gente está más distante.

Afrontar el reto

Con toda la intensidad y las condiciones desafiantes, el trabajo emocional dicta que los líderes pueden sentir una mayor preocupación por los demás y por sus propias habilidades para hacer frente a la nueva presión a la que están sometidos. Sin embargo, pueden hacer frente a la situación de algunas maneras clave, gestionando el trabajo emocional para poder dar lo mejor de sí mismos y aportar lo mejor de sí mismos.

1. Tomarse un respiro

Los líderes pueden gestionar su trabajo emocional reconociendo y validando sus propias situaciones. Es razonable que se sientan más estresados y es comprensible que sientan una mayor intensidad en el trabajo. Y validar esta experiencia puede ser extraordinariamente útil. Psicológicamente, el mero hecho de comprender una situación y darse permiso para estar estresado o ser imperfecto puede realmente reducir la angustia. Así, los líderes pueden tomarse un respiro, darse espacio y reconocer que están pasando por muchas cosas.

2. Formar alianzas

Los líderes también pueden apoyarse en los demás. Una de las cosas difíciles del liderazgo es la necesidad de ser honesto y auténtico con los miembros del equipo, en equilibrio con la necesidad de ser profesional y comunicarse adecuadamente. Los líderes ganan confianza y credibilidad cuando se muestran tal y como son con sus equipos, siendo abiertos sobre sus luchas, pero también es importante establecer límites y no compartir demasiado con los miembros del equipo. Algunos aspectos de los miedos, frustraciones o ansiedades de los líderes es mejor compartirlos con un colega cercano que también sea líder, y en el que poder confiar implícitamente. Todos los líderes necesitan un lugar donde soltarse la melena, y entablar una relación estrecha con uno o dos compañeros de trabajo puede ser tremendamente útil cuando necesitan un apoyo seguro.

3. Construir habilidades

Uno de los elementos que causan estrés y agotamiento, es cuando las personas no sienten que tienen la capacidad o las habilidades para abordar las peticiones a las que se enfrentan. Por ello, los líderes pueden gestionar sus situaciones de forma eficaz mediante el desarrollo de sus capacidades. A través del aprendizaje formal, las conexiones informales o la tutoría, los líderes son sabios al tratar de aprender, mejorar sus habilidades y construir su confianza, todo lo cual los apoyará en el trabajo emocional (y basado en tareas) que deben realizar.

4. Gestionar los límites

Otra forma en que los líderes pueden mantener su propia salud emocional es gestionando los límites. Con demasiada frecuencia, los asumen trabajo adicional para proteger a los miembros de su equipo. O pueden posponer las vacaciones –o trabajar durante las mismas– para reducir las exigencias de su equipo. Pero, en realidad, es mejor que los líderes deleguen y den poder a los que les rodean. Al trabajar duro pero sin sacrificar su propio bienestar, modelan la realización de la vida laboral con mayor eficacia y, por lo tanto, influyen en los miembros de su equipo de forma positiva también.

5. Centrarse en el largo plazo

Otra característica del agotamiento es la sensación de estar atrapado, por lo que al tener en cuenta el panorama general, los líderes también ayudan a mantener su salud emocional y su bienestar general. Ellos pueden recordar el inevitable flujo y reflujo del trabajo, y cómo las cosas cambiarán y evolucionarán con el tiempo. Los retos de hoy se convertirán en resiliencia mañana. Y enfrentarse a las dificultades les permitirá desarrollar sus habilidades, perspectivas y capacidades a largo plazo. Al mismo tiempo que deben validar el lugar en el que se encuentran, también son inteligentes al tener la esperanza y el optimismo de que no siempre estarán en el mismo lugar.

¿Entonces?

El liderazgo es fundamentalmente una búsqueda de esperanza. Por definición, los líderes marcan la dirección, hacen que las cosas sucedan e inspiran la acción para ejecutar el siguiente proyecto, lograr la nueva iniciativa o alcanzar la visión del mañana. Los mares pueden estar agitados, pero los líderes pueden ser realistas sobre dónde están y optimistas sobre hacia dónde van, y hacia dónde pueden motivar a otros a ir también.