El proceso de democratización de los coches eléctricos es imparable y las marcas con acceso al gran púbico van a jugar un papel fundamental en esta transición que no tiene vuelta atrás y que cada vez está más cerca. La realidad es que en sólo doce años y medio va a ser muy complicado, por no decir imposible, que alguien se compre un vehículo diesel o gasolina. 2035 está más cerca de lo que parece ahora que la comisión Europea ha aprobado la rebaja del borrador inicial que estaba planteado para 2040. Exactamente el órgano responsable es la Comisión de Medio Ambiente de la Unión Europea y ya no tiene marcha atrás.

Las marcas tienen de margen hasta ese año, pero hay grupos –y en concreto marcas– que se van a anticipar a esta exigencia. Opel, la única marca alemana del grupo Stellantis, quien abandera el cambio eléctrico y ya ofrecerá variante eléctrica de todos sus modelos en sólo dos años y la desaparición de la opción de combustión en cuatro más. La transición es obligatoria para grupos, marcas, constructores y clientes, y en esta situación ganarán enteros las marcas que antes se asocien con la energía eléctrica. Sobre todo las que acerquen el vehículo eléctrico sin ser un objeto de lujo, pero sin renunciar al diseño.

Es la propuesta de Opel que acaba de presentar su última creación variante de SUV urbano con motor híbrido. Hasta ahora lo que exige el mercado según nos acostumbramos a las cargas y a calcular el repostaje en desplazamientos largos. El Grandland ofrece las dos opciones con un híbrido enchufable que destaca sobre el resto con un motor de gasolina de 220cv. Su batería llega a los 50 km de autonomía con opción de conducirlo en modo eléctrico y de combinarlo para permitir bajar la media de consumo.  

Hay más opciones desde el diésel (1.5 110 cv) o la más potente, el 4×4 con dos motores que inciden sobre el eje delantero y trasero para sumar un total de 300cv. Batería de iones de litio de 13,2kWh que cargaría el total de su batería en dos horas. Variables de motorización que completan un interior con dos pantalla digitales de doce y diez pulgadas respectivamente. En consonancia con un diseño cuidado en el interior y futurista en el exterior.

Todo va en armonía con la tecnología de vanguardia, además de las ayudas a la conducción destacan sus faros pixel LED y su sistema de visión nocturna que evita deslumbres. Una opción completa que acerca su interpretación híbrida y que en un futuro no muy lejano será totalmente eléctrico.

Opel Grandland desde 22.900 y versión híbrida desde 30.200 euros.