La cadena estadounidense de tiendas especializadas en productos electrónicos Best Buy ha obtenido en su primer trimestre fiscal, finalizado en abril, un beneficio neto de 341 millones de dólares (317,7 millones de euros), lo que equivale a un descenso del 42,7% con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior.

La facturación se contrajo un 8,5%, hasta 10.647 millones de dólares (9.918 millones de euros). La consejera delegada de la firma, Corie Barry, ha explicado que, pese a la esperada ralentización de este año, la empresa está en mejor momento que antes de la pandemia en facturación.

El coste de los productos vendidos fue de 8.294 millones (7.726 millones de euros), un 7% menos, al tiempo que los gastos de venta, generales y administrativos se situaron en 1.890 millones (1.761 millones de euros), un 4,9% menos.

La compañía ha decidido revisar a la baja las perspectivas tanto de ingresos como de ventas comparables para el conjunto del ejercicio por la situación macroeconómica. En cambio, ha optado por mantener sin cambios el programa de recompra de acciones por valor de hasta 1.500 millones de dólares (1.397 millones de euros).