Entra pausada, confiadaMaría Dolores Dancausa (Burgos, 1959), consejera delegada de Bankinter y CEO del año de FORBES, hace gala de su carácter castellano, directo y sólido durante toda la entrevista. Sonríe cuando ha de hacerlo, y es tajante cuando el clima de la pregunta lo requiere. La despedida despierta su faceta más cercana. La cantidad precisa de amabilidad, la dosis conveniente de seriedad. Es su fórmula secreta. La que ha aplicado durante casi 12 años en los que ha liderado la entidad. Por el camino, una enorme crisis financiera, una pandemia y un conflicto en Ucrania que amenaza con desatar una guerra mundial.

PREGUNTA. ¿Cómo resumiría el 2021 de Bankinter?

RESPUESTA. Los resultados de 2021 han sido muy satisfactorios. Hemos obtenido un beneficio después de impuestos de 1.333 millones de euros, que es el mejor de la historia del banco. Es verdad que este resultado incluye un capítulo no recurrente y excepcional, que son las plusvalías que hemos obtenido como consecuencia de la operación de salida a bolsa de Línea Directa, pero también el resultado recoge un muy buen resumen del negocio. Creo que pusimos en valor el potencial que tienen las líneas de negocio de Bankinter, que cada día son más pujantes y más diversificadas. En ese sentido, si aislamos las plusvalías de Línea Directa, el beneficio recurrente de Bankinter ha sido un 38% superior al obtenido en el año 2020. 

P. Aún así, la clave ha sido esa salida a bolsa de Línea Directa.

R. Yo diría que ha habido dos acontecimientos clave en 2021. Uno de ellos, sin duda alguna, es la salida a bolsa de Línea Directa. Una operación que tenía que haberse llevado a cabo en 2020, pero que la pandemia y las limitaciones nos impidieron acometer. Ha sido una operación realmente muy positiva para todas las partes. Pero a ello se une un segundo acontecimiento clave en el año, que fue el resultado que obtuvo Bankinter en las pruebas de estrés realizadas por la Autoridad Bancaria Europea. Estas pruebas midieron la robustez del balance en un escenario económico extremadamente adverso, y Bankinter fue el banco que mejor las resistió en España y el tercero de Europa de entre los más de 100 europeos que se sometieron a los test.

P. El año 2021 ha estado marcado por la rápida digitalización de la banca que ha terminado por tener efectos negativos sobre una parte muy importante de sus clientes. ¿Se ha equivocado el sector agilizando tanto el proceso?

R. Este problema se ha focalizado sólo en la banca pero va mucho más allá. Hace poco estuve leyendo un artículo de Arturo Pérez-Reverte, magnífico, en el que hablaba de la frustración que le había producido el proceso de tener que sacar un certificado para poder volar. Esto afecta al sector público y a muchísimas otras compañías de distintos sectores. Parece que somos los culpables de todo, pero no es así. 

P. Este 2021 ha tenido lugar la gran fusión en el sector, que ha convertido a CaixaBank en el primer banco por volumen de activos. ¿Descarta futuras fusiones, incluidas las que puedan involucrar a Bankinter?

R. En España queda muy poco recorrido para fusiones. Otra cosa es el marco europeo, donde sí hay posibilidad de fusiones transfronterizas, porque, entre otras cosas, el resto de países no han sufrido un proceso de consolidación como el de España. Lo que pasa es que para que eso suceda primero tiene que haber una armonización de las normas. Es curioso, porque tenemos un único regulador, que es el Banco Central Europeo, pero, por otro lado, falta esa armonización para facilitar que este tipo de fusiones puedan ocurrir. Con respecto a Bankinter, seguimos muy convencidos de que tenemos todavía muchísimo recorrido, que queremos ser independientes y no nos planteamos ni en el corto, ni en el medio, ni en el largo plazo, fusionarnos con ninguna entidad. No lo hemos hecho en este proceso de reestructuración que hemos vivido en estos últimos diez años, y hoy todavía lo pensamos menos.

P. Llevamos unos meses de rodaje de este 2022, ¿cuáles son los retos que se le presentan al sector este año?

R. En condiciones normales le diría que el entorno de tipos de interés bajísimos en el que tenemos que operar y que afecta a la rentabilidad de la banca, o las presiones regulatorias que cada vez son mayores, también los litigios que tenemos ante los tribunales por distintas casuísticas, la reputación o la aparición de otras empresas que dicen que no son bancos, pero que operan como tal sin contar con la misma regulación. Pero con todo lo que está ocurriendo estos días, parece que estos retos han pasado a segundo plano y en este momento el mayor reto al que nos enfrentamos es a la incertidumbre que se ha generado como consecuencia de la invasión de Ucrania. 

P. Antes del estallido de la guerra en Ucrania, la Unión Europea ya se asomaba a un grave problema de inflación que el conflicto desatado por Rusia ha agudizado. El BCE ha anunciado la retirada de las compras de deuda para el tercer trimestre del año y anticipa pequeñas subidas de los tipos de manera escalonada, ¿responde de manera adecuada el organismo a los retos de la eurozona?

R. La presidenta del Banco Central Europeo sabe lo que hace. Ella tiene todos los datos y estadísticas. Con lo cual no tengo por qué juzgar su buen criterio. Mi opinión es que reducir la inflación debería ser la prioridad número uno, porque un crecimiento descontrolado de los precios termina produciendo desconfianza en la economía. Y ya sabemos que la confianza es la base para que la economía funcione. La razón es muy sencilla, porque si los consumidores tienen confianza en la economía, gastan; si las empresas tienen confianza, invierten en proyectos; y si los bancos tenemos confianza, financiamos esos proyectos. Si algo de eso falla, la economía deja de funcionar. Siempre digo que la inflación es como ese asesino silencioso para la economía y para el bienestar de los ciudadanos. Todos pensábamos que era el momento de que subieran los tipos, pero es verdad que una subida de tipos implica un incremento de los precios del crédito, y ello disminuye la capacidad de endeudamiento de familias y empresas. 

María Dolores Dancausa posa para FORBES España. (Foto: Pablo Lorente)

P. Cada vez más se está ensanchando la brecha salarial entre los directivos y sus empleados. Una desigualdad agudizada por el incremento de la inflación y la pérdida de valor adquisitivo, ¿cuál es su opinión con respecto a esto?

R. Los sueldos que se ganan en España son bajos y es un problema que hay que resolver, especialmente entre la gente joven que no puede pensar en comprarse una casa o en formar una familia.

P. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos ha alertado de que el conflicto en Ucrania podría lastrar el crecimiento del PIB español. ¿Está la economía preparada para soportar las consecuencias de una guerra como la desatada en Ucrania?

R. No hay ningún país que pueda estar preparado para afrontar las posibles consecuencias de un conflicto, que pueden llegar a ser catastróficas. Esperemos que no. Ahora bien, nosotros tenemos una menor interdependencia comercial con Rusia, a diferencia de otros países en Europa. Dicho esto, España es un país que cuantas más dificultades afronta, más se crece. Las empresas españolas son de primera, tienen una enorme capacidad de reinvención y de luchar por salir adelante. Son empresas con un dinamismo inmenso. Lo hemos visto en años pasados con la crisis financiera, y años después con el estallido de la pandemia. Hace falta un Gobierno que apoye al empresariado español y tome medidas para que las empresas puedan salir adelante y generen empleo.

P. ¿Cómo está llevando usted todas estas crisis que se han ido encadenando? 

R. Llegué a Bankinter como consejera delegada en octubre de 2010, en mitad de una gran crisis financiera. Desde entonces he vivido un tsunami de noticias relacionadas con el sector y he sido testigo de la desaparición de bancos centenarios, de la fusión de bancos que parecían que eran solventes, hemos asistido a pruebas de estrés, a planes de recapitalización, etcétera. Para mí, personalmente, ha sido un máster acelerado en banca, porque conocer los tiempos difíciles te enseña a descubrir mejor todo lo que te rodea, lo que tienes que hacer. El covid fue un shock. Es algo que ocurre mucho en nuestro país, piensas que pasan las cosas alrededor, pero que no te afectarán a ti. Me siento orgullosísima de la respuesta de Bankinter a la crisis de la pandemia, del compromiso de los empleados del banco, de todo. Venía cada día, excepto cuando mi marido fue ingresado por el virus. La clave fue ser enormemente transparente y contar a nuestra plantilla todo lo que está pasando. Grabábamos un vídeo cada viernes, en el que contaba lo que se me ocurría. Desde las canciones que oía en el programa de Alsina, a cualquier cosa que sirviera para animar.

P. ¿No descubrió ninguna afición pastelera durante el confinamiento? ¿Cómo fue su experiencia?

R. Mis hijos estaban un poco desesperados de estar todo el día en casa. Venía a trabajar por las mañanas y después de comer volvía a casa. Hacía ejercicio, subía y bajaba escaleras, lo que se me ocurría. Aun así, la pandemia ha dejado secuelas de distinto tipo y condición en cada uno de nosotros, e irán saliendo. Fue una experiencia realmente fuerte.

Reducir la inflación debería ser prioritario, porque un crecimiento descontrolado de los precios termina produciendo desconfianza

P. Dos de los CEO de las entidades más grandes de España son mujeres, este 2022 Marta Ortega liderará Inditex, ¿se está avanzando en la igualdad dentro de las grandes empresas del Ibex?

R. Siempre digo que yo he tenido la suerte de trabajar en empresas modernas e innovadoras en las que nunca he sentido la más mínima discriminación ni he vivido ninguna situación complicada. Todo lo contrario, siempre me han dado oportunidades. Mis méritos son mi dedicación al trabajo y la energía y pasión que pongo en las cosas que hago. Yo no he vivido ningún tipo de discriminación, he tenido muchísima suerte. También tuve mucha suerte con mi familia. Vengo de una familia numerosa de provincias, donde mi padre tenía una absoluta determinación en que mi hermana y yo tuviéramos la misma formación y capacitación que mis hermanos. Y, además, tenía una obsesión total porque fuéramos independientes y que no dependiéramos ni de cónyuges ni de terceras personas. Y bueno, la verdad es que lo consiguió.