Cada 19 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Saneamiento (o del Retrete), uno de los días oficiales celebrados por Naciones Unidas. Fue designado así en 2013 por la Asamblea General de la oNU, haciendo de los inodoros y del saneamiento una prioridad. Antes había sido ya instaurado por la World Toilet Organization, en 2001. ¿Por qué es tan importante?

el inodoro, algo tan sencillo y rutinario, no es todavía hoy un objeto cotidiano para cerca de la mitad de la población mundial. en la actualidad, según los datos del reciente estudio oMS/Unicef de 2020, unos 3.600 millones de personas carecen de acceso a servicios de saneamiento gestionados de forma segura. Y esta privación pese a su importancia, incluso, para evitar muertes. Acceder a un saneamiento sostenible, además de agua limpia e instalaciones para lavarse las manos, es esencial para proteger y mantener la seguridad sanitaria y detener la propagación de unas cuantas enfermedades infecciosas como el covid, el cólera y la fiebre tifoidea.

Un salvavidas necesario

el cometido del Día Mundial del Retrete es pues concienciar a la sociedad sobre la importancia del saneamiento, que viene a ser una tabla de salvación que evita la transmisión de enfermedades y facilita la salubridad de los espacios. Se enmarca en el objetivo de Desarrollo Sostenible (oDS) número 6: Agua y saneamiento para todos, de aquí a 2030. el tema de este año, Who cares about toilets? se refiere, precisamente, a esos millones de personas sin acceso aún a sistemas de saneamiento.

Según datos de la oMS/Unicef, los avances en los últimos años indican que, desde 2016, los servicios de saneamiento gestionados de manera segura incrementaron de un 47% a un 54%. No obstante, en las ratios actuales de progreso, para 2030, sólo se habrá alcanzado hasta el 67% de cobertura de personas a nivel mundial.

En este sentido, el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha manifestado la importancia de avanzar en este terreno: “Las inversiones en agua, saneamiento e higiene deben ser una prioridad mundial si queremos ponerle fin a esta pandemia y crear sistemas de salud más resilientes”.

Hoy, además, a nivel global, el cambio climático representa una amenaza para los inodoros y para los sistemas de saneamiento a los que están conectados. Las inundaciones, las sequías y el aumento del nivel del mar pueden dañar los diferentes elementos de los sistemas de saneamiento –las tuberías, los tanques y las plantas de tratamiento–. De ahí también que sea necesario lograr que los sistemas de saneamiento sean más resilientes.

En este contexto, conviene también mirar hacia dentro para obtener una visión clara de la situación de nuestro país en esta área. Un ámbito esencial para velar por la salud pública y avanzar hacia un futuro más sostenible.

Aunque España dispone de servicios de agua urbana satisfactorios, queda aún camino por recorrer en materia de recogida y tratamiento de aguas residuales. existe todavía un porcentaje muy pequeño de núcleos poblacionales sin ese tratamiento.

La Unión europea indica a sus estados miembros la necesidad de seguir avanzando en la cobertura total de tratamiento de agua y de apostar por el tratamiento avanzado en zonas urbanas. es necesario, por tanto, invertir de manera sostenida, con la base de la colaboración público-privada, en instalaciones para ajustarse a las directivas de tratamiento. Y, además, para lograr infraestructuras de saneamiento más resilientes ante los impactos del cambio climático.

Un modelo con premio

En línea con el oDS número 6 de la oNU, Agbar se compromete a garantizar el suministro de agua y saneamiento de calidad. El grupo tiene en España 793 plantas depuradoras y, en 2020, trató 1.062,9 hm3: el equivalente a tratar el agua de más de 350.000 piscinas olímpicas.

En la actualidad, el grupo está evolucionando desde el modelo de las plantas depuradoras tradicionales hacia las llamadas biofactorías. Se trata de plantas que, además de cumplir con el tratamiento de agua, consiguen los siguientes objetivos: reutilización del agua que depura la planta; valorización de los residuos generados en el proceso de depuración —por ejemplo, la generación de biogás a partir de los lodos—; y balance energético cero: producción de la energía consumida en la planta, en la misma planta, e incluso alimentación de la flota eléctrica de la compañía.

Día Mundial del Saneamiento 2021

Con motivo del Día Mundial del Saneamiento (o del Retrete), Agbar recuerda la importancia de no tirar residuos por el inodoro, como colillas, aceite, productos para el cuidado personal (toallitas higiénicas, pañales, etcétera) o medicamentos. Un mal hábito con una costosa factura económica y medioambiental: produce graves problemas en el medioambiente por vertidos de aguas residuales. en España todo este problema supone un sobrecoste total estimado de unos 230 millones de euros al año.

Por otro lado, es destacable el papel de las aguas residuales en la lucha contra el covid. Agbar ha desarrollado Covid-19 City Sentinel, una solución de monitorización que detecta y cuantifica la presencia en las aguas residuales del coronavirus, permitiendo realizar un seguimiento en cuanto a su evolución y anticipar la aparición de posibles nuevos brotes.

Este modelo ha conseguido el premio Naciones Unidas a la mejor innovación mundial de cambio climático (2018). Un premio que recogió Aguas Andinas, empresa del Grupo Agbar que opera en Chile, y que fue pionera en este modelo que también se aplica en diferentes puntos de España, como en la Biofactoría Sur de Granada.

Gestionada por Emasagra, la empresa municipal de abastecimiento y saneamiento de Granada (participada por el Grupo Agbar), se ha convertido en un caso de éxito y referente de economía circular a escala internacional, ya que ha conseguido que prácticamente el 100% del agua depurada se reutilice para el riego de cultivos leñosos; casi la totalidad de los lodos, arenas y grasas se valoricen como abono en agricultura o jardinería; y se alcance la autosuficiencia energética durante algunos meses del año.

Otra de las referencias es la Biofactoría del Baix Llobregat, en Barcelona, gestionada por Aigües de Barcelona (participada por el Grupo Agbar). Se trata de una de las de las mayores y más modernas plantas de saneamiento de aguas residuales de Europa e incluye una de las estaciones de regeneración más importantes del mundo. La capacidad de producción de agua regenerada para ser utilizada en distintos usos es de más de 100.000 millones de litros al año —el volumen de más de 36.500 piscinas olímpicas— y podría utilizarse para usos de riego agrícola, ambientales, industriales… La calidad del agua obtenida es tan alta que se puede infiltrar en el acuífero del Llobregat para hacer frente a episodios de intrusión salina.

Por qué reutilizar el agua

Ante la creciente presión sobre los recursos hídricos, es necesario apostar por la reutilización del agua: el tratamiento avanzado para depurar las aguas residuales hasta conseguir una calidad que permita su nuevo uso en el riego de calles, de zonas verdes, de producción agrícola o en procesos industriales, entre otros usos.

Actualmente, en España se reutiliza menos del 10% del agua tratada, según datos de la Asociación española de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento (AeAS). A pesar de tener la tasa de reutilización más alta de Europa, estos índices se sitúan muy por debajo de otras regiones con estrés hídrico, como Israel o el estado de California.

La reutilización sostenible de las aguas depuradas permite reducir los costes económicos, ambientales y sociales del abastecimiento, y pueden complementar las medidas principales de gestión de la demanda, a fin de aliviar la presión que los distintos usos ejercen sobre los ecosistemas hídricos y sobre el estado ecológico de ríos, acuíferos y ecosistemas costeros.