Philips ha obtenido un beneficio neto atribuido de 3.162 millones de euros hasta septiembre, lo que supone multiplicar por más de cinco el resultado de 584 millones registrado el mismo periodo de 2020 tras completar la venta de su división de electrodomésticos (Domestic Appliances), aunque la compañía holandesa ha revisado a la baja sus expectativas anuales ante los problemas de la cadena de suministro y el impacto del reemplazo de respiradores defectuosos.

En palabras del consejero delegado de Philips, Frans van Houten, recogidas por Europa Press: «De cara al futuro, seguimos viendo incertidumbre relacionada con el covid-19». En este sentido, el directivo ha hecho hincapié en que la volatilidad de la cadena de suministro se ha intensificado a nivel mundial, lo que ya provocó tiempos de entrega más largos para convertir en ingresos la cartera de pedidos de la multinacional en el tercer trimestre.

«Esperamos que este viento en contra continúe en el cuarto trimestre. Por lo tanto, ahora esperamos ofrecer un crecimiento de las ventas comparables de un solo dígito bajo con una modesta mejora del margen Ebita ajustado para todo el año 2021», anunció el máximo ejecutivo de la holandesa, aunque expresó su confianza en reanudar la trayectoria de expansión del margen y el crecimiento en 2022 gracias a la fuerte demanda de los clientes y una cartera de pedidos en crecimiento.

Más de 12.000 millones de ingresos hasta septiembre

Entre enero y septiembre, los ingresos de Philips sumaron 12.212 millones de euros, un 1,1% por encima de las ventas contabilizadas en los nueve primeros meses de 2020. Sin embargo, en el tercer trimestre las ventas de la compañía cayeron un 5,8% interanual o un 8% en cifras comparables, hasta 4.156 millones.

En concreto, entre julio y septiembre, los ingresos de la división de diagnóstico y tratamientos sumaron 2.154 millones de euros, un 9% más que en el mismo periodo de 2020, pero las ventas del área de cuidados conectados, centrada en ventiladores de hospital, imagen diagnóstica y monitores, cayeron un 33%, hasta 1.044 millones, mientras que las de la unidad de sanidad personal se mantuvieron estables en 803 millones.

A este respecto, el consejero delegado de Philips precisó que las ventas de este trimestre se vieron afectadas de manera desfavorable por la intensificación de los problemas de la cadena de suministro global, así como por la escasez de componentes electrónicos y las consecuencias en los ingresos derivadas de la sustitución de maquinas respiradoras defectuosas.

Sobre esta cuestión, la multinacional indicó que dada la naturaleza incierta y los posibles pasivos asociados, si los hubiera, «no puede estimar de manera fiable el impacto financiero».