El magnate de Topshop, Philip Green, recaudará 534 millones de dólares (unos 452 millones de euros) con la venta de su emblemática tienda ubicada en Oxford Street a IKEA, mientras se cierra la última pieza del controvertido proceso de quiebra de su Grupo Arcadia.

El precio comunicado, apenas 48 millones de dólares (40,6 millones de euros) por debajo de su optimista precio de venta del pasado mes de mayo de 582 millones de dólares (492,4 millones de euros), es un gran impulso para Green, que está luchando por pagar las enormes deudas acumuladas por su imperio minorista declarado en bancarrota.

La venta de la propiedad permitirá a Green reembolsar por completo la hipoteca de 425 millones de dólares (359,5 millones de euros) que pesa sobre la tienda y que se debe al gigante estadounidense de capital privado Apollo Global Management. Los 109 millones de dólares (92,2 millones de euros) restantes se utilizarán para ayudar a satisfacer un conjunto más amplio de reclamaciones contra Arcadia, cuyo total, según informaron los administradores de Teneo, alcanzó los 2.400 millones de dólares (2.030 millones de euros) en julio.

Varias rondas de ofertas

Forbes informó hace unos días de que había llegado una segunda ronda de ofertas por la propiedad y que se estaban estudiando. Se decía que esas ofertas eran «superiores» a los 425 millones de dólares (359,5 millones de euros) que se debían.

Por ahora, Redcastle, administrador de la propiedad, no ha confirmado ni desmentido el acuerdo hasta que se lleve a cabo. IKEA tampoco ha desmentido del todo las informaciones. Un portavoz del gigante sueco ha explicado a Forbes que, aunque está «explorando» nuevas ubicaciones «como parte de un nuevo enfoque en el centro de la ciudad», la empresa no tiene actualmente planes para compartir su estrategia de expansión en este momento.

A pesar de que IKEA es una tienda que depende en gran medida de que los clientes conduzcan hasta ella y aparquen allí, el consultor de comercio minorista Nick Budd describió la supuesta oferta de IKEA por una propiedad londinense como un «movimiento inteligente», añadiendo que la unidad tiene mucho espacio para artículos de recogida y un par de restaurantes.

Por su parte, Nike y Vans tienen actualmente puntos de venta en el edificio y no tendrán que cerrar cuando llegue IKEA, según los informes. La compañía sueca ya tiene un punto de venta muy similar, mucho más pequeño, conocido como «estudio de planificación» en Tottenham Court Road, en una zona famosa por sus tiendas de muebles.

El final del camino

Grupo Arcadia –el imperio de 400 tiendas y 13.000 empleados que incluía nombres tan conocidos en Reino Unido como Topshop, Topman, Miss Selfridge, Burton y Wallis– cayó en bancarrota en noviembre de 2020.

El pasado mes de julio, los administradores publicaron que las reclamaciones totales contra la compañía superaban los 2.400 millones de dólares (2.030 millones de euros), incluyendo un déficit de 700 millones de dólares (592,3 millones de euros) en el plan de pensiones de la empresa para sus antiguos trabajadores.

Desde entonces, Teneo, administrador de Arcadia, ha vendido más de 820 millones de dólares (693,8 millones de euros) en activos para ayudar a cubrir la deuda, incluyendo la venta el pasado mes de febrero de destacables firmas como Topshop o Top Man a su competidor ASOS o Dorothy Perkins, Burton y Wallis a Boohoo; y la venta de Evans a City Chic en diciembre de 2020.

Sin embargo, en el informe presentado de julio, Teneo afirmó que hasta ese momento el dinero recaudado por la venta de los activos de Arcadia era mucho menos que el dinero que debía a Sir Philip. Así, el grupo sólo ha podido pagar el 10% de cada libra esterlina que debe a sus acreedores no garantizados.

Forbes calcula que el patrimonio de Philip y Cristina Green es de 2.400 millones de dólares (2.030 millones de euros), en gran parte gracias a los 1.700 millones en dividendos de Arcadia que se pagaron a sí mismos en 2005.