Con la mirada puesta en el 20/20, Helena nos habla del futuro y de aquella frase de Norman Foster, ‘El futuro es ahora’. “Estamos en la era del cambio, y debemos entrenar la mirada, atender a ‘nuestros deberes’, con un sentido mayor de urgencia por el factor humano”.

Destacan dos puntos cuando se trata ‘lo que está por venir’: la incorporación laboral de las nuevas generaciones y el crecimiento de las grandes ciudades, con núcleos masificados y escasos recursos naturales. En ambos casos, es necesario hacer algo. Pero, ¿lo estamos haciendo?

“Existe un cambio tecnológico, un habilitador especialmente importante. Y es fundamental tener en cuenta su velocidad, amplitud y alcance a todos los sectores. Hace unos años no se incluía en el lenguaje cotidiano. Ahora hablamos de la nube, del big data…”, comenta Helena en relación al desarrollo y la innovación que llevarán a ese futuro cercano. “La tecnología confluye hacia la hipermovilidad, lo que se traduce en que procesos críticos sean posibles. Estamos hablando de inteligencia artificial, la inclusión y desarrollo de la robótica, …”

Ese futuro, plagado de giros sociales y demográficos, plantea numerosos retos, entre los que Helena Herrero destaca uno: la seguridad. “No se trata de algo lejano. Y el gran problema es… ¿Hemos entendido lo que debemos hacer? ¿Tenemos la regulación ¿Las leyes se están adaptando al punto en el que estamos? ¿Están preparadas las empresas para estos cambios?”

La variación constante de la economía precipita un discurso de necesaria adaptación a un modelo cambiante, en permanente revolución. Se trata de una economía de experiencia, donde lo importante, más allá del producto, es la personalización, la segmentación de una gran cantidad de datos. Todo ello marcará la diferencia.

Y esta transformación, indica Helena Herrero, ‘va de talento y tecnología’: “Creo que al final, lo que tenemos que hacer, es reinventar la mentalidad, la actitud ante este cambio, y adoptar una posición proactiva. La tecnología es importante, pero es una habilitador. Lo relevante es la persona”.

Es una llamada a la acción, no a la contemplación de cómo pasan las cosas. La cultura se eleva como herramienta principal para crear un mundo más abierto, colaborativo y diverso, con un lenguaje transformador, donde el potencial, el desarrollo y la formación son cosas fundamentales.

Es en ese desarrollo donde se encuentran mayores errores de inversión y atención, algo que Helena señala con urgencia: “Debemos hacer nuestros deberes cuando hablamos de innovación. Gastamos el 1.2 % en I + D. Estamos lejos del resto de países de la UE. La empresa privada representa en España más del 50 % de la inversión en I + D. Tenemos que competir, y hacerlo como los mejores. Hay que invertir en esto. La innovación va directa a la riqueza. Es una necesidad económica”.

Pero, ¿cómo atajar estos errores? ¿Cómo variar la dirección y adaptarse a este ‘nuevo entorno? La respuesta es la educación, gran protagonista de este discurso y de un futuro que debe ser construido en el presente. “El 65 % de los niños que estudian primaria trabajarán en empleos que actualmente no existen. Necesitamos perfiles formados, con mil habilidades que permitan el desarrollo y el cambio. Por encima de las capacidades técnicas, debemos trabajar un abanico de habilidades que nos permitan ir más allá (…) Necesitamos educar la vocación”.