¿Por qué los índices sociales en Latinoamérica son inversamente proporcionales a los índices económicos? El entorno y la sociabilidad de los que nos rodean hacen que los valores sociales implican que la felicidad es cambiante y que sobre todo, depende de todo lo que nos circunda.

Según un estudio, el 50% de nuestra felicidad viene determinada por nuestros genes. 10% entorno y un 40% por cómo afrontamos las cosas que nos ocurren. El 40% es el gran factor del Big Data aplicado a las ciencias sociales que nos permite adaptarnos a las modificaciones que sufrimos, es decir, la felicidad no sólo está en cómo somos sino también en cómo la enfocamos.

Los condicionantes sociales y la memoria actúan de forma muy poderosa sobre nuestra percepción de la felicidad, sobre todo por el matiz que influye en que la felicidad no llega o dejar de llegar, sino que la podemos provocar. De esta manera, nuestro cerebro puede trabajar para redundar en una felicidad conseguible no sólo de manera arbitraria.

Pero, ¿somos felices en el trabajo y cómo influye en nuestra vida? Pues no necesariamente pero, ¿es bueno? Evidentemente, según Álvarez, sí, motivos que nos llevan a dar más de sí mismo cuando la persona está motivada, convirtiéndose en un trabajador más productivo y siendo no sólo rentables para la empresa, sino también para sí mismos.

Es en la realidad compartida de que la empresa deba sensibilizarse con la mejora del ambiente para fomentar la felicidad de sus empleados. ¿Ha cambiado nuestra receptividad? Sí, tanto a nivel laboral como a nivel personal, compulsando ambos en una tarea que no sólo involucra a la empresa sino que también implica al trabajador en un círculo virtuoso de felicidad personal y laboral.

Aunque queda un aspecto relevante en las empresas, necesario para alcanzar la felicidad, que se basa en el reconocimiento y en la celebración, es decir, factores que cubren parte de la pirámide de Maslow y su jerarquía de las necesidades humanas. Factores que hacen sentirnos dentro de la empresa parte de un proyecto y que sobre todo haga que la gente piensa que crece dentro del trabajo.

¿Es necesario plantearse metas a medio o largo plazo? Según Álvarez, no es necesario que pongamos el objetivo a largo plazo, lo único que debemos hacer es no centrarnos en jerarquías tradicionales del trabajo que planteen todo en un intervalo de tiempo elevado, convirtiendo así las prioridades en el día a día y no en las recompensas a largo plazo.

Ser feliz es una decisión individual, lo único que ocurre con la empresa es que le pedimos a la empresa que no reste en esos porcentajes del 50-40-10, reivindicando la felicidad como algo contagioso, positivo y que depende de nosotros mismos.