Maite Ballester: Cuando me pidieron hablar del futuro en un entorno digital, he prepadado de qué tenemos que hablar hoy. Sí quiero enmarcar el concepto pero en general esperamos que la digitalización va a mejorar nuestros trabajos pero cómo las va a modificar.

“No sólo se crean nuevas carreras, sino que también se ve un altísimo impacto en carreras tradicionales como periodismo, medicina, derecho o incluso el mundo del taxi”, indica Maite Ballester, recordando que “nadie está del todo a salvo de la modificación del paradigma del trabajo”. Es decir, se crea un ecosistema cambiante que tiene un impacto brutal en las organizaciones donde el paradigma del trabajo tradicional cambia. Según Ballester, el formato de cuenta ajena durante toda una vida es algo casi prehistórico y hará que tomemos las riendas de nuestra carrera bajo una formación continua.

En ello coincide Elena Pisonero, recordando que un 60% de las profesiones se verán afectadas por la automatización del trabajo y la digitalización pero que eso no significa que debamos temer al futuro. La prueba está, según Pisonero, en reivindicar el carácter humano de la formación, siendo conscientes de que la educación del futuro será funcional pero también humanista, necesaria para que protejamos a las personas pero no a los puestos de trabajo.

En ese punto también incide Ballester, recordando que en el futuro encontraremos cinco generaciones distintas laborales en la misma empresa. Desde el recién llegado criado a la sombra millenial a personal que ronda la sesentena y está cerca de la jubilación. Algo importante sobre todo si tenemos en cuenta que el futuro implicará trabajar hasta los setenta años, condición que no debe limitarnos como personas.

Por eso, según Ballester, estamos en los tiempos de los Knowmads, aquellos trabajadores que no dependen de una localización para desarrollar sus tareas y que se mueven en ambientes de ultraflexibilidad y que también afectará a los ambientes laborales y a la legislación laboral.
Ahí, también recuerda Pisonero, que las máquinas son creadas por personas y debemos pensar en cómo trabajar de forma complementaria, es decir, ser conscientes de que no hablamos de enemigos sino que hablemos de oportunidades, reivindicando que la nueva formación del profesional del futuro sea de doble vía, es decir compartiendo emoción y conocimiento, bases del nuevo paradigma del trabajo.