Según la ministra no son retos fáciles pero en ellos hemos avanzado mucho en los últimos años, queriendo alcanzar el nivel de ocupación nacional en el 75% en el que se mueven los países más desarrollados de nuestro entorno como Alemania.

Todo ello en torno a un mundo cambiante, repleto de globalización donde hay que combatir los retos que surgen no viéndolos como amenaza, sino como oportunidades de demostrar el potencial de los españoles. Un reto al que se suma el desafío demográfico que vive nuestro país al que debemos responder con empleo y productividad haciendo de España un referente del talento.

No sólo nacional, también extranjero, porque según la ministra: “España no debe ser sólo un buen país para vivir, también debe ser un buen país para trabajar”. Esa es la misma empleabilidad que ha supuesto la recuperación del empleo femenino, creando de nuevo los puestos que se destruyeron durante la crisis , siendo ellas las protagonistas de esta recuperación inclusiva que vive España.
Una España que plantea el año 2020 como objetivo de la reducción de la brecha salarial como foco de atracción del talento, propio y extranjero, fomentando la migración cualificada y reivindicando el empleo de calidad que no sólo significa mejores sueldos o más estabilidad sino que significa una mayor conciliación reivindicando, en palabras de la ministra Báñez que “hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar”.