Un negocio de parto
Un estudio publicado en la edición de marzo de 2017 de la revista Human Brain Mapping, encontró que las respuestas emocionales y cerebrales de los empresarios hacia sus negocios se asemejan a las respuestas que los padres tienen hacia sus hijos.

Investigadores de la Universidad de Aalto en Finlandia usaron resonancias magnéticas para medir la actividad cerebral de empresarios varones mientras veían imágenes de sus propias compañías y fotografías de otras compañías familiares. También examinaron la actividad cerebral de los padres que veían imágenes de sus propios hijos, así como fotografías de niños conocidos.

Los investigadores descubrieron una actividad cerebral similar cuando los empresarios observaban sus negocios y cuando los padres miraban a sus hijos. Concluyeron que tanto el amor emprendedor como el amor de los padres afectan las regiones del cerebro asociadas con la recompensa, el procesamiento emocional y la comprensión social.

El amor es lo que mantiene a los empresarios invertidos

No es ningún secreto que el lanzamiento de una empresa es un gran compromiso. Puede tomar un peaje en tus finanzas, agotar tu tiempo y la tensión de tus relaciones. Muchos empresarios incluso pagan un precio psicológico por sus esfuerzos.

Así que está claro que deben amar lo que hacen. De lo contrario, no mantendrían sus esfuerzos frente a las consecuencias.

El estudio explica por qué tantos empresarios continúan a pesar de las consecuencias que pueden experimentar. La lucha que los empresarios realizan no tiene nada que ver con los fines económicos, sino más bien con el apego emocional hacia la empresa.

A nivel de la sociedad, es útil que muchos innovadores y creadores de empleos estén tan comprometidos con su trabajo. Ya sea que están creando cosas que nos ayuden a vivir vidas más felices y saludables, o bien resolviendo problemas ambientales.

El amor también es ciego

Así que, a pesar de que el amor puede ser la clave para mantener a los empresarios motivados, el inconveniente es que el amor también puede ser ciego. Cuando los padres vieron imágenes de su propio hijo y cuando los empresarios vieron imágenes de sus propias empresas, las áreas del cerebro asociadas con la evaluación social crítica y las emociones negativas se suprimen.

Es por eso que tanto los padres como los empresarios sólo pueden ver lo mejor de sus bebés. Al igual que los padres no pueden reconocer las faltas de sus hijos, los empresarios pueden sobrestimar sus posibilidades de éxito y subestimar su competencia.

La ilusión creada por los sentimientos de amor puede crear un punto ciego para un empresario. Él puede llegar a ser excesivo en la capacidad de su compañía para perseverar.