El desplome del turismo internacional durante la pandemia podría acabar costando a la economía mundial más de 4.000 millones de dólares (3.377,2 millones de euros), según el informe Covid-19 and Tourism an update de la UNCTAD publicado por Naciones Unidas. Este golpe se dejará sentir de forma desproporcionada en los países de menor renta que no puedan conseguir las vacunas necesarias para salvaguardar a su población.

Del estudio se desprende que, en 2020, la caída de los viajes a causa del coronavirus costó al turismo mundial y a los sectores relacionados 2.400 millones de dólares (2026,5 millones de euros).

Para este año, el organismo estima que las pérdidas registradas se sitúen entre 1.700 y 2.400 millones de dólares (1.435,5 y 2026,5 millones de euros), incluso teniendo en cuenta la vuelta a los viajes estimulada por las altas tasas de vacunación en los países más ricos.

La distribución desigual de las vacunas en el mundo intensifica el golpe económico de la pandemia y el turismo en los países en desarrollo representa hasta el 60% de las pérdidas mundiales.

Recuperación total en 2023

Aunque se espera que los países altamente vacunados, como el Reino Unido, Estados Unidos y Francia, se recuperen más rápidamente, los expertos creen que el sector no se recuperará completamente hasta al menos 2023.

Los principales obstáculos para la recuperación son las restricciones a los viajes, el escaso control del virus y la escasa confianza de los viajeros, que podría reforzarse con altas tasas de vacunación y sistemas de certificación de vacunas.

«Avanzar en la vacunación para proteger a las comunidades y apoyar la reanudación segura del turismo es fundamental para la recuperación de puestos de trabajo y la generación de recursos muy necesarios, especialmente en los países en desarrollo», ha asegurado Zurab Pololikashvili, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Variante Delta vs turismo

La industria del turismo ha sido una de las más afectadas por la pandemia, ya que las compañías de viajes, las aerolíneas y las empresas de hostelería cerraron casi en su totalidad en medio de las restricciones por covid-19.

Los gobiernos gastaron miles de millones en rescatar a las compañías aéreas y los cruceros se convirtieron en una de las primeras fuentes de brotes de la enfermedad.

Allí donde las fronteras han sido más porosas, la baja confianza de los consumidores y la limitación de los viajes frenaron el turismo internacional, incluso en los países en vías de recuperación.

Los países altamente vacunados y dependientes del turismo –como Grecia y España–, que habían reabierto parcialmente sus puertas a los viajeros, se enfrentan ahora a una difícil disyuntiva en su lucha contra la variante Delta, que se está extendiendo rápidamente, al tiempo que intentan mantener el sector.