El auge del gasto militar en Europa está abriendo una ventana de oportunidad para compañías españolas que, lejos de los grandes nombres de la industria, buscan ganar peso en un sector cada vez más estratégico. Entre ellas figura Aicox, que prepara una operación corporativa para reunir hasta siete empresas bajo una misma estructura, con una valoración conjunta cercana a los 400 millones de euros. El objetivo es ganar dimensión en áreas como las comunicaciones militares tácticas y la guerra electrónica, dos capacidades esenciales en los escenarios de defensa actuales, y contar con músculo industrial suficiente para competir por contratos de mayor envergadura.
Siete empresas y 250 millones para dar el salto
La operación, todavía en fase de preparación, contempla la integración de tres compañías de tamaño medio y otras cuatro de menor dimensión, cuyos nombres no han trascendido. Cada una aportaría capacidades específicas para construir un grupo con una oferta más amplia, capaz de cubrir distintas necesidades de los programas militares. Las conversaciones para cerrar las adquisiciones están muy avanzadas y el perímetro podría extenderse más allá de las comunicaciones tácticas, con experiencia también en ámbitos como el de la energía. La estrategia responde a una lógica cada vez más visible en la industria: sumar especialidades, ampliar la capacidad de ejecución y alcanzar una escala que permita aspirar a contratos que quedarían fuera del alcance de empresas más pequeñas.
Para impulsar este salto, la familia Laborda, propietaria de Aicox, se ha aliado con Senda Investment Partners, fondo lanzado este año por Javier Olascoaga y Víctor García Reymundo, dos antiguos socios españoles de Trilantic Europe. Ambas partes trabajan en el cierre de una ampliación de capital de alrededor de 250 millones de euros, una inyección que serviría para financiar la operación y respaldar el crecimiento industrial del grupo. La estructura accionarial definitiva todavía no está cerrada: la familia Laborda aspira a conservar el papel de principal accionista y una representación acorde en el consejo, aunque su participación podría situarse por debajo del 50% una vez completada la ampliación. El equilibrio entre entrada de capital, control familiar y capacidad de decisión será una de las claves de la nueva etapa.
El propósito industrial es claro: ganar tamaño sin perder agilidad. La nueva compañía buscará posicionarse ante los grandes contratos del Ministerio de Defensa español, sin limitar sus aspiraciones al mercado nacional y con la posibilidad de participar en programas internacionales. En un sector en el que los proyectos requieren cada vez más especialización, inversión y capacidad de suministro, la integración de varias empresas puede permitir compartir recursos, coordinar tecnologías y presentar una oferta más competitiva. Aicox aspira así a construir una plataforma capaz de combinar conocimientos complementarios y responder a necesidades militares complejas, en lugar de depender de una única línea de negocio.
Dos nuevas fábricas en Madrid hasta 2029
La expansión no se quedará en el terreno corporativo. Los planes incluyen reforzar la capacidad de fabricación con unas nuevas instalaciones de 18.000 metros cuadrados en San Agustín de Guadalix (Madrid), cuya entrada en funcionamiento está prevista para el segundo trimestre de 2027. A este proyecto se sumará una segunda fábrica en la Comunidad de Madrid, con una superficie aproximada de 20.000 metros cuadrados, que podría comenzar a operar a finales de 2028 o principios de 2029. Por ahora, no se ha dado a conocer la localidad elegida para esta segunda instalación, ni se han concretado los planes de implantación fuera de Madrid.
Una parte sustancial de la integración empresarial se articulará alrededor de las instalaciones que se prevé abrir entre finales de 2028 y comienzos de 2029. La concentración de capacidades en una infraestructura de mayor dimensión permitiría organizar la producción y acompañar el crecimiento previsto, aunque el calendario y el alcance definitivo dependerán de cómo se cierre la operación. La nueva estructura aspira a combinar el conocimiento acumulado por Aicox con las tecnologías y especialidades de las compañías que se incorporen, en un momento en el que la industria de defensa exige tanto innovación como capacidad para fabricar, entregar y mantener sistemas durante largos periodos.
Nuevos protagonistas en la industria de defensa española
El movimiento de Aicox ilustra cómo el mapa empresarial de la defensa española puede ampliarse más allá de sus grandes protagonistas. Junto a compañías de mayor tamaño, el sector cuenta con firmas especializadas que buscan crecer mediante alianzas, adquisiciones y nuevas instalaciones para ocupar espacios concretos de la cadena de suministro. En este caso, la valoración prevista de 400 millones de euros, la ampliación de capital de 250 millones y los proyectos fabriles dibujan una apuesta ambiciosa, aunque todavía pendiente de completar sus principales hitos.
Si culmina según lo previsto, Aicox habrá dado un paso relevante para transformar un conjunto de capacidades dispersas en un grupo industrial con mayor alcance. En el negocio de la defensa, donde la tecnología marca la diferencia, la escala empieza a ser también una herramienta estratégica.

