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La nueva fórmula de Galería Canalejas para conquistar al cliente del lujo

El complejo madrileño, ya bajo el control total de OHLA, quiere diversificar su clientela internacional, elevar el gasto medio por visita –situado en unos 3.000 euros– y reforzar su atractivo con un futuro spa de 21,5 millones de euros.

Fachada histórica de Galería Canalejas, en el centro de Madrid, uno de los espacios comerciales de lujo que busca atraer a más clientes nacionales e internacionales. Foto: Galería Canalejas.

En el corazón de Madrid, entre fachadas históricas y escaparates que hablan el lenguaje de las grandes firmas internacionales, Galería Canalejas se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia. El lujo que nació bajo los bajos del hotel Four Seasons quiere dejar de depender tanto de un único mercado, atraer a más compradores españoles y convertir su propuesta en algo que vaya más allá de una jornada de compras. La ambición es consolidar un destino capaz de reunir moda, experiencias, bienestar y patrimonio en uno de los enclaves más singulares de la capital.

El cambio llega después de una etapa marcada por la reorganización de la propiedad y los ajustes en el negocio. OHLA ha asumido el 100% de la galería, mientras que Mohari, la sociedad inversora del empresario Mark Scheinberg, cofundador de PokerStars, se ha quedado con el hotel operado por Four Seasons. El reparto definitivo de los activos, despejado en abril de 2026, ha permitido a la constructora de los hermanos Amodio tomar las riendas en solitario del complejo comercial y definir una estrategia propia para su siguiente fase de desarrollo.

Con la estructura de propiedad ya resuelta y el conflicto relacionado con el food hall cerrado, el desafío se desplaza ahora al cliente: quién visita Canalejas, cuánto gasta y qué motivos encuentra para regresar. La respuesta pasa por diversificar la procedencia de sus compradores, atraer a perfiles de mayor poder adquisitivo y conseguir que el público nacional descubra un espacio que, pese a su ubicación privilegiada, todavía percibe como ajeno o reservado a los visitantes internacionales.

El reto de depender menos del turista estadounidense

Alrededor del 50% de los clientes de Galería Canalejas procede de Estados Unidos, un mercado clave para el negocio del complejo madrileño, pero cuyo peso también supone una exposición a los cambios económicos y comerciales que afectan al consumo de los viajeros estadounidenses. La galería afronta una nueva etapa bajo el control total de OHLA, con el objetivo de diversificar su clientela, captar compradores de otros países y reforzar su atractivo entre el público español.

La incertidumbre comercial ha añadido presión a esa estrategia. La guerra arancelaria impulsada por Donald Trump y el gravamen adicional del 15% sobre las compras de los turistas estadounidenses al que alude la información de la compañía han afectado a este mercado. Estados Unidos es, según Silvia Martínez de Tejada, directora de Mercados Internacionales de Galería Canalejas, el mercado que más se ha resentido. Pese a ello, la compañía identifica oportunidades para atraer a visitantes estadounidenses con un elevado poder adquisitivo, apoyándose también en la presencia en Madrid de grandes cadenas hoteleras internacionales como Marriott, Hilton, Hyatt y Four Seasons.

La galería busca, además, elevar el gasto medio, situado actualmente en torno a 3.000 euros. La estrategia no pasa únicamente por aumentar el número de visitantes, sino también por captar a compradores con mayor capacidad de gasto y ofrecerles motivos para prolongar su visita. En el segmento del lujo, la combinación de marcas internacionales, servicios exclusivos y experiencias diferenciadas puede resultar decisiva para atraer a este perfil de cliente.

México, China y Brasil, en el mapa del crecimiento

Más allá de Estados Unidos, México y China figuran entre los principales mercados emisores de clientes de Galería Canalejas, aunque su posición varía según la temporada. Brasil ocupa también un lugar destacado, en cuarta posición entre los mercados mencionados por la compañía. Ganar presencia en estos países es uno de los objetivos de la galería, que busca atraer a compradores que actualmente se decantan por otras zonas comerciales de Madrid.

El Barrio de Salamanca constituye un referente para el público latinoamericano de alto poder adquisitivo, mientras que el eje de la Castellana y Las Rozas Village cuentan con una presencia significativa de grupos turísticos, especialmente procedentes del sudeste asiático en el caso de este último centro comercial. Canalejas aspira a reforzar su posición dentro de los recorridos de quienes visitan Madrid para realizar compras de lujo y a captar una mayor parte de ese gasto internacional.

La estrategia se apoya en el atractivo creciente de Madrid como destino turístico y comercial del sur de Europa. Según los datos citados por Martínez de Tejada, las ventas a turistas aumentaron un 15% en 2025 y la capital concentró el 50% de las devoluciones vinculadas a las compras libres de impuestos (tax free). Este sistema permite a los viajeros extracomunitarios solicitar la devolución del IVA de las compras que cumplen los requisitos establecidos, un incentivo que contribuye al atractivo de España para el turismo de compras.

El avance de Madrid en este ámbito también intensifica la competencia entre sus principales zonas comerciales. Para Galería Canalejas, el reto consiste en transformar el interés por la capital en visitas concretas, ofreciendo una propuesta diferenciada frente a otros destinos de compras y consolidando su posición dentro del mercado del lujo.

Un spa de 21,5 millones para ampliar la experiencia del lujo

La estrategia de Canalejas no se limita a diversificar la procedencia de sus clientes. El complejo también prepara una ampliación de su oferta con un spa de 2.200 metros cuadrados, cuya apertura está prevista entre 2029 y 2030, en función de la evolución de las obras.

El proyecto será gestionado por Aire Ancient Baths Group y supondrá una inversión de 21,5 millones de euros. Además, contempla la creación de alrededor de 100 puestos de trabajo. La nueva instalación incorporará los servicios de bienestar a una propuesta comercial que hasta ahora ha estado especialmente vinculada a las compras de lujo y a las grandes firmas internacionales.

La iniciativa ampliará las razones para visitar el complejo: junto a las compras, los visitantes podrán encontrar una oferta relacionada con el descanso y el cuidado personal. El spa también se enmarca en la apuesta por reforzar el atractivo de Madrid como destino capaz de combinar compras de alta gama, patrimonio y bienestar.

El valor arquitectónico del conjunto constituye otro de los elementos diferenciales de Canalejas. Su ubicación y la historia de los edificios que conforman el complejo permiten vincular la experiencia comercial con el patrimonio del centro de Madrid, un aspecto que puede contribuir a distinguirlo de otros espacios de compras de lujo.

La apertura del spa todavía queda lejos y su impacto dependerá de la ejecución del proyecto y de su capacidad para atraer tanto a huéspedes del hotel Four Seasons como a visitantes externos. No obstante, la inversión refleja una apuesta por ampliar los servicios disponibles y convertir el complejo en un destino que ofrezca algo más que una experiencia de compra.

La asignatura pendiente: atraer al cliente español

Si Estados Unidos continúa siendo el principal mercado internacional y Asia y Latinoamérica ofrecen oportunidades de crecimiento, el cliente nacional representa uno de los grandes retos de Galería Canalejas. La compañía busca aumentar el conocimiento del espacio entre los consumidores españoles y facilitar que lo incorporen a sus recorridos habituales por Madrid.

Uno de los obstáculos señalados por Silvia Martínez de Tejada es el acceso. La galería trata de facilitar la llegada de visitantes con medidas como el acceso al aparcamiento, aunque captar al público español requiere también reforzar el conocimiento de su oferta y ampliar los motivos para visitarla.

El posicionamiento de Canalejas, asociado a las marcas internacionales y al consumo de lujo, plantea el desafío de acercar el complejo a un público que no siempre lo considera una opción cotidiana. La clave está en dar a conocer su propuesta comercial y su entorno arquitectónico, además de las experiencias que puede ofrecer más allá de las compras.

La competencia internacional también influye en las decisiones de los consumidores españoles. Algunos optan por realizar sus compras de lujo en otras ciudades europeas, lo que plantea a Madrid el reto de retener una mayor parte de ese gasto. Para Canalejas, atraer a estos compradores supone reforzar su atractivo como destino nacional, sin renunciar a la exclusividad que define su posicionamiento.

El acceso, la comunicación y la ampliación de la oferta serán elementos importantes para avanzar en ese objetivo. La galería busca mantener su identidad de lujo y, al mismo tiempo, resultar más accesible para quienes viven en Madrid o visitan la capital desde otras partes de España. No se trata de modificar su posicionamiento, sino de conseguir que más consumidores conozcan el espacio, descubran su propuesta y encuentren razones para regresar.

Una nueva etapa para el lujo en el centro de Madrid

La nueva vida de Galería Canalejas empieza con una propiedad más definida y una hoja de ruta que combina diversificación internacional, mayor gasto por cliente y una oferta de experiencias más amplia. OHLA afronta ahora el reto de convertir el control total del complejo en una etapa de consolidación comercial, con menos exposición a un solo mercado y una relación más sólida con el comprador nacional.

Los próximos años pondrán a prueba esa estrategia. El mercado estadounidense seguirá siendo esencial, pero la compañía quiere que México, China, Brasil y otros países tengan un peso mayor. El futuro spa añadirá una nueva razón para visitar el complejo, mientras que la captación del público español exigirá acercar la propuesta a quienes todavía no lo consideran parte de su recorrido habitual por Madrid.

El lujo, en este caso, no se mide solo por el precio de una compra ni por el nombre que aparece en un escaparate. También depende de la capacidad de crear un lugar al que apetezca regresar, donde el patrimonio dialogue con las marcas y donde el visitante encuentre algo más que una transacción. Ese es el horizonte de Canalejas: dejar de ser una parada casi obligada para determinados turistas y convertirse en un destino con identidad propia, capaz de atraer a públicos distintos sin perder su carácter exclusivo

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