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Prosegur entra en el negocio de la Defensa con su nueva apuesta militar

La compañía busca ampliar su actividad hacia nuevos negocios en un contexto de creciente inversión en defensa en España y Europa.

Prosegur entra en el negocio de la Defensa . Foto de PROSEGUR

Proteger instalaciones, gestionar riesgos y desplegar tecnología de seguridad son actividades que Prosegur lleva décadas desarrollando. Ahora, la multinacional española quiere ampliar ese negocio hacia la Defensa y optar a contratos militares, en un momento en el que el aumento de los presupuestos públicos está abriendo nuevas oportunidades para las empresas vinculadas a la seguridad y la industria militar.

La apuesta supone una ampliación de las actividades de la compañía, tradicionalmente asociada a la vigilancia privada, la protección de instalaciones, la seguridad corporativa y los servicios tecnológicos. La entrada en el ámbito de la Defensa le permitiría competir por una parte de la demanda vinculada a las necesidades de protección y seguridad de las administraciones públicas y de las organizaciones relacionadas con el sector militar.

El gasto militar abre una nueva oportunidad empresarial

El movimiento de Prosegur coincide con la expansión de la industria española de defensa, aeronáutica y espacio. El sector alcanzó una facturación de 18.034 millones de euros en 2025, un 11,6% más que el año anterior, según los datos de TEDAE (recogidos por Cinco Días).

Dentro de ese conjunto, las actividades de seguridad y defensa registraron una facturación de 10.877 millones de euros, con un crecimiento interanual del 16,2%. El avance refleja el impulso de los programas de modernización militar y la mayor demanda de capacidades tecnológicas e industriales en España y Europa.

El mercado no se limita a la fabricación de armamento. También incluye comunicaciones, ciberseguridad, mantenimiento, logística, protección de infraestructuras y otros servicios necesarios para el funcionamiento de las Fuerzas Armadas. Para una compañía como Prosegur, la cuestión será determinar en qué segmentos puede competir con su experiencia, sus capacidades operativas y su infraestructura tecnológica.

La compañía parte de una posición consolidada en seguridad privada. Su oferta combina personal especializado, tecnología y análisis de datos para proteger instalaciones y gestionar riesgos. Esa experiencia puede resultar relevante para determinados servicios vinculados a la Defensa, aunque la actividad militar exige requisitos específicos de contratación, seguridad y acreditación que no son equivalentes a los de un contrato convencional de vigilancia.

Una nueva línea de negocio, todavía pendiente de contratos

Para valorar su impacto real será necesario conocer cómo se materializará la nueva actividad, qué contratos pretende disputar la compañía y qué parte de los ingresos procederá de servicios nuevos frente a actividades que ya desarrolla.

La rentabilidad dependerá de los servicios que finalmente preste, de los costes asociados y de las condiciones de cada adjudicación.

El acceso a los contratos públicos también dependerá de los procedimientos de contratación y de los requisitos que establezca cada organismo. En Defensa, la experiencia en seguridad privada puede aportar capacidades útiles, pero no convierte automáticamente a una empresa en proveedor de sistemas militares ni garantiza que vaya a conseguir adjudicaciones.

La estrategia abre, en cualquier caso, una nueva vía de crecimiento para Prosegur en un mercado que está ganando peso económico. La compañía aspira a convertir parte de su experiencia en seguridad en una fuente adicional de ingresos vinculada a la Defensa. El siguiente paso será comprobar qué contratos consigue y cuánto negocio logra transformar en facturación efectiva.

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