El mapa de la riqueza mundial ha dado un vuelco en apenas doce meses: casi un millón de personas se convirtieron en millonarias en solo un año. El dato procede del UBS Global Wealth Report 2026, que calcula que el número de millonarios en dólares aumentó en cerca de un millón durante 2025, hasta alcanzar aproximadamente 57,5 millones de personas. Eso equivale a más de 2.600 nuevos millonarios cada día, una velocidad suficiente para que, mientras se lee este artículo, varios adultos en algún lugar del planeta hayan cruzado por primera vez el umbral del millón de dólares de patrimonio. Pero el número de millonarios es solo una parte de la historia. La riqueza personal mundial creció un 10,8% en dólares durante 2025, el ritmo más rápido desde 2017, después de haber avanzado un 4,6% en 2024 y un 4,2% en 2023. UBS atribuye el salto a la combinación de mercados financieros sólidos, revalorización de activos no financieros y movimientos de divisas, aunque advierte de que las ganancias no se repartieron de manera uniforme.
El millón de dólares ya tiene 57,5 millones de dueños
El crecimiento resulta especialmente llamativo cuando se observa desde abajo hacia arriba. Los 57,5 millones de millonarios que contabiliza UBS representan una enorme población económica repartida por todo el planeta, pero su distribución está lejos de ser equilibrada. Estados Unidos concentra más de 23,6 millones, más del 40% del total mundial. Europa Occidental reúne algo menos de 15 millones, mientras que China continental supera los 5,3 millones y Japón se acerca a los 3 millones. Si se suman Norteamérica y China, ambas regiones concentran más del 56% de todos los millonarios del mundo; Norteamérica y Europa Occidental, por su parte, reúnen más del 70%.
La velocidad de creación también está muy concentrada. Estados Unidos incorporó más de 440.000 nuevos millonarios en 2025, casi la mitad de todos los que aparecieron en el planeta durante el año y más de 1.200 al día. Reino Unido añadió más de 43.000, mientras que Francia, España, Japón e India superaron individualmente los 30.000 nuevos millonarios. Es una fotografía que desmonta una idea intuitiva: la nueva riqueza no está apareciendo únicamente en los países con economías emergentes. Estados Unidos continúa siendo la gran fábrica mundial de nuevos patrimonios, impulsada por sus mercados financieros y por el enorme valor acumulado en sus empresas.
Y hay otro dato que ayuda a poner el fenómeno en perspectiva. Desde el año 2000, la proporción de adultos situada en la franja de riqueza más baja –menos de 10.000 dólares– ha caído desde casi el 75% hasta algo más del 41% en 2025. Es decir, el mundo ha visto crecer las categorías de riqueza superiores durante este periodo. Pero eso no significa que todos hayan avanzado al mismo ritmo: UBS señala precisamente una divergencia creciente entre riqueza media y riqueza mediana, una diferencia fundamental para entender por qué un país puede hacerse mucho más rico sin que el ciudadano situado en el centro de la distribución sienta necesariamente que su patrimonio está creciendo al mismo ritmo.
Estados Unidos fabrica el mayor número; Europa del Este crece más deprisa

Si Estados Unidos gana claramente en volumen, Europa del Este gana en velocidad. La riqueza media por adulto en la región aumentó cerca de un 28% en dólares durante 2025, según los cálculos de UBS, frente al 17% aproximadamente de Europa Occidental. Es la mayor tasa entre las subregiones analizadas. El dato tiene una explicación importante: no todo el incremento corresponde a una creación de riqueza equivalente en términos reales, porque la evolución de las divisas desempeñó un papel considerable. La debilidad del dólar durante 2025 hizo que, al convertir los patrimonios locales a dólares, una parte de la riqueza europea pareciera crecer todavía más.
La fotografía por países resulta igualmente reveladora. Desde 2020, Corea del Sur lidera el crecimiento de la riqueza real media por adulto entre los mercados analizados, con un aumento superior al 50%. Croacia, Noruega, Letonia, Taiwán y Bulgaria también registraron avances superiores al 25% en ese periodo. En el caso de 2025, la evolución de Europa estuvo particularmente favorecida por el comportamiento de sus monedas frente al dólar: UBS calcula que el euro se apreció alrededor de un 9%, un movimiento que amplificó la riqueza expresada en dólares.
El mapa regional queda así dividido en dos historias distintas. América es el gran centro de gravedad de la riqueza, con Estados Unidos acumulando una proporción extraordinaria de los patrimonios mundiales; Europa está viviendo un fuerte crecimiento medido en dólares, especialmente en su parte occidental y oriental; y Asia-Pacífico avanza a un ritmo menor, aunque continúa concentrando una enorme cantidad de riqueza. En conjunto, UBS calcula que las Américas representan aproximadamente el 40,6% de la riqueza mundial, Asia-Pacífico el 32,8% y EMEA el 26,6%.
La bolsa explica una parte del boom, pero no todo
La explicación más sencilla sería decir que las bolsas subieron y los ricos se hicieron más ricos. Hay una parte importante de verdad en esa frase, pero el informe de UBS muestra un panorama bastante más complejo. El crecimiento de la riqueza personal durante 2025 estuvo impulsado por los mercados financieros y por el aumento del valor de los activos no financieros, entre ellos el inmobiliario. A esto se añadió el efecto de las divisas, especialmente relevante para Europa cuando el patrimonio se convierte a dólares.

En Estados Unidos, la conexión con los mercados financieros resulta especialmente evidente. La economía cuenta con una enorme concentración de empresas tecnológicas y de crecimiento que han experimentado fuertes revalorizaciones, desde la inteligencia artificial hasta el software y los semiconductores. Cuando una persona posee acciones de una de esas compañías, su patrimonio aumenta aunque no haya vendido absolutamente nada. La riqueza se crea, en términos estadísticos, porque el activo vale más.
En Europa, en cambio, el componente inmobiliario tiene un peso mucho mayor en el patrimonio de los hogares. Eso hace que la riqueza tenga una estructura diferente: menos dependiente exclusivamente de las cotizaciones bursátiles y más vinculada al valor de viviendas, oficinas, locales y otros activos reales. La combinación de esa estructura patrimonial con el comportamiento de las monedas explica por qué algunas economías europeas aparecen entre las grandes ganadoras del último ejercicio.
La diferencia importa porque no todos los millonarios llegan al millón de dólares de la misma manera. Para un fundador tecnológico estadounidense, el salto puede producirse cuando su participación en una empresa privada o cotizada se revaloriza. Para una familia europea, puede llegar después de décadas de revalorización de una vivienda, una cartera de inmuebles y activos financieros. El resultado estadístico es el mismo —superar el millón de dólares de patrimonio neto—, pero detrás hay modelos de riqueza completamente diferentes.
El nuevo millonario no siempre es un magnate
Hay otra idea que conviene desmontar: ser millonario no significa necesariamente ser multimillonario, fundador de una tecnológica o propietario de un imperio empresarial. Dentro de los 57,5 millones de millonarios que contabiliza UBS existe un grupo enorme de personas cuyo patrimonio se encuentra entre uno y cinco millones de dólares. Son los llamados EMILLIs, los “Everyday Millionaires” que UBS comenzó a estudiar en profundidad en ediciones anteriores de su informe. En muchos casos, se trata de hogares cuyo patrimonio procede de una combinación de vivienda, ahorro, inversiones y planes de pensiones, y no de una fortuna empresarial extraordinaria.
Esta distinción es importante porque un millón de dólares ya no representa lo mismo en todas partes. Un patrimonio de un millón en una ciudad como Nueva York, Londres, San Francisco o París puede estar muy lejos del estilo de vida que tradicionalmente asociamos con la palabra “millonario”. Una parte importante puede estar concentrada en la vivienda habitual y en activos financieros destinados a la jubilación. En otras palabras, el aumento del número de millonarios no equivale automáticamente a un aumento proporcional del número de personas que pueden vivir sin trabajar.
Y aquí aparece una de las claves del informe: la riqueza media puede subir mucho mientras la experiencia económica del ciudadano mediano es muy diferente. UBS señala que desde 2020 se ha ampliado la distancia entre la evolución de la riqueza media y la mediana. La media está fuertemente influida por quienes acumulan patrimonios extraordinariamente elevados; la mediana ofrece una fotografía mucho más cercana al adulto situado en el centro de la distribución.
Tres fortunas nuevas, tres maneras de hacerse rico
El nuevo mapa de la riqueza no tiene una única puerta de entrada. La inteligencia artificial, la tecnología europea y las finanzas tradicionales están fabricando grandes patrimonios a velocidades muy diferentes, y algunos de los nombres que aparecen ahora en las listas de grandes fortunas apenas eran conocidos hace unos años. Forbes incorporó 390 nuevos multimillonarios a su ranking de 2026, la segunda mayor cifra de nuevos miembros de la historia, y entre ellos aparecen perfiles que representan muy bien la diversidad del nuevo capital.
Surya Midha: 2.200 millones de dólares a los 23 años

El caso más extremo es el de Surya Midha, cofundador de Mercor, una compañía de inteligencia artificial que ayuda a los grandes laboratorios tecnológicos a encontrar expertos y generar datos especializados para entrenar sus modelos. Midha y sus dos socios, Brendan Foody y Adarsh Hiremath, fundaron la empresa en 2023 y apenas dos años después se convirtieron en los multimillonarios hechos a sí mismos más jóvenes de la historia, después de que inversores privados valoraran Mercor en 10.000 millones de dólares. Forbes estima actualmente la fortuna de Midha en 2.200 millones de dólares y calcula que posee alrededor del 22% de la compañía.
La historia de Mercor resume una de las grandes fuerzas detrás del nuevo patrimonio: la inteligencia artificial está convirtiendo participaciones relativamente pequeñas en compañías privadas en fortunas de miles de millones. En septiembre de 2025, Mercor comunicó que había alcanzado unos 500 millones de dólares de ingresos anualizados, frente a 100 millones apenas seis meses antes. Y en julio de 2026, Forbes informó de que la compañía negociaba una nueva ronda que podría elevar su valoración hasta los 20.000 millones de dólares; si esa operación llegara a cerrarse en esos términos, la estimación de Forbes situaría la fortuna de cada uno de sus tres fundadores en unos 4.300 millones de dólares.
Mati Staniszewski: de Polonia a 1.800 millones

La segunda historia demuestra que el nuevo dinero tecnológico no se está fabricando exclusivamente en Silicon Valley. Mati Staniszewski, de origen polaco y cofundador de ElevenLabs, se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la expansión de la inteligencia artificial europea. Staniszewski creó la compañía junto a su amigo de la infancia Piotr Dąbkowski después de abandonar sus respectivos trabajos en Palantir y Google para dedicarse a tiempo completo al proyecto. ElevenLabs desarrolla tecnología de voz artificial, desde clonación y doblaje hasta agentes de voz, y ha conseguido una valoración privada de 11.000 millones de dólares después de captar más de 800 millones de financiación. Forbes sitúa actualmente la fortuna de Staniszewski en 1.800 millones de dólares.
El dato que hace especialmente interesante su historia para este reportaje es el origen geográfico. ElevenLabs nació de dos emprendedores polacos y tiene raíces en Varsovia, aunque posteriormente trasladó su sede a Londres y hoy opera como una compañía tecnológica global. La empresa ya trabaja con clientes como Cisco y Epic Games y obtuvo 116 millones de dólares de beneficios en 2025, según Forbes. Staniszewski representa así una nueva generación de empresarios europeos que están construyendo compañías tecnológicas capaces de alcanzar valoraciones multimillonarias sin necesidad de trasladar su historia empresarial al tradicional eje de California.
Peter Mallouk: 16.100 millones lejos de Silicon Valley

Y después está Peter Mallouk, un caso completamente distinto. No construyó su fortuna alrededor de una aplicación, un modelo de inteligencia artificial o una empresa de software, sino en un negocio mucho más tradicional: la gestión de patrimonios. Mallouk compró Creative Planning en 2004, cuando la firma apenas gestionaba unos 30 millones de dólares, y durante las dos décadas siguientes la convirtió en una de las mayores compañías independientes de planificación financiera de Estados Unidos. Hoy Creative Planning gestiona o asesora sobre aproximadamente 700.000 millones de dólares en activos. Forbes estima que Mallouk posee una fortuna de 16.100 millones de dólares.
Mallouk, de 56 años, entró por primera vez en la lista de multimillonarios de Forbes en 2026 y fue, además, el segundo nuevo multimillonario estadounidense más rico del año, solo por detrás de Edwin Chen, fundador de Surge AI. Su fortuna demuestra que la nueva riqueza no se limita a los sectores que dominan los titulares tecnológicos: también puede construirse comprando una compañía pequeña, haciéndola crecer durante décadas y convirtiéndola en una plataforma financiera gigantesca. En 2025, además, Mallouk compró una participación mayoritaria en Sporting Kansas City, de la MLS, por una valoración cercana a los 700 millones de dólares, y mantiene una participación minoritaria en los Kansas City Royals.
Tres historias, tres generaciones y tres fuentes de riqueza muy distintas: una startup de inteligencia artificial valorada en miles de millones, una compañía europea de tecnología que se ha convertido en referente mundial de la voz artificial y una firma de gestión patrimonial construida durante más de dos décadas. La nueva riqueza mundial no está naciendo de un único sector: está apareciendo allí donde el capital encuentra crecimiento, escala y una participación suficientemente grande para transformar ese crecimiento en patrimonio personal.
La gran paradoja: el mundo es más rico, pero la riqueza no crece igual para todos
Es probablemente el dato más interesante de todo el informe. La riqueza mundial creció un 10,8% en 2025, pero eso no significa que el 10,8% se haya repartido de forma homogénea entre los hogares. El crecimiento fue especialmente fuerte en los niveles superiores de patrimonio y en determinadas regiones, mientras que la evolución de la riqueza mediana fue mucho más débil. UBS insiste en que las diferencias entre riqueza media y mediana se han ampliado desde 2020.
La consecuencia es una paradoja muy propia de la economía actual: nunca había habido tantos millonarios, pero eso no significa que nunca haya habido tanta sensación de prosperidad entre la población general. Los activos que más se han revalorizado –acciones, empresas tecnológicas, determinadas propiedades– están precisamente entre aquellos que poseen en mayor proporción los hogares con más patrimonio.
El dato de Estados Unidos es especialmente significativo. El país concentra más de 23,6 millones de millonarios y alrededor del 35,7% de la riqueza personal mundial según los cálculos de UBS, mientras que creó más de 440.000 nuevos millonarios en un solo año. China y Estados Unidos juntos concentran más de la mitad de la riqueza personal mundial. El resultado es un mapa extraordinariamente concentrado: dos países explican una parte desproporcionada del patrimonio global, mientras Europa y Asia mantienen grandes bolsas de riqueza repartidas de manera muy distinta.
Y todavía queda por llegar otra ola: 83 billones de dólares cambiarán de manos
El crecimiento de los millonarios actuales es solo una parte de la transformación que está por venir. El otro gran fenómeno es la transferencia intergeneracional de riqueza. UBS mantiene una estimación de alrededor de 83 billones de dólares que pasarán de una generación a otra durante las próximas dos décadas, una cantidad capaz de alterar profundamente quién posee activos, empresas e inversiones.
No se trata simplemente de una herencia gigantesca. Es una redistribución patrimonial de dimensiones históricas que afectará a familias empresarias, propietarios inmobiliarios, inversores y grandes patrimonios. La siguiente generación recibirá no solo dinero, sino participaciones empresariales, viviendas, fondos, acciones y negocios familiares. Y buena parte de quienes recibirán esos activos ya está tomando posiciones antes de que llegue la transferencia: el propio informe de UBS sobre la siguiente generación señala que la mayoría de los herederos encuestados se sitúa entre los 26 y los 40 años, aunque la categoría incluye desde menores de 21 hasta personas de 45 años o más.
La magnitud del movimiento ayuda a entender que el mapa de la riqueza de 2026 no es una fotografía estática. Es un relevo en marcha. Primero están los mercados financieros, que han creado cientos de miles de nuevos millonarios en un año. Después está la expansión inmobiliaria y empresarial que ha elevado el valor de patrimonios ya existentes. Y, por delante, aparece una transferencia de decenas de billones de dólares que puede modificar durante décadas la composición de las grandes fortunas.
La nueva geografía de la riqueza
El resultado de todo este movimiento deja una fotografía bastante más interesante que la simple cifra de 57,5 millones de millonarios. Estados Unidos sigue siendo el gran centro de gravedad; Europa del Este es el gran acelerador; Europa Occidental gana riqueza también gracias al efecto de las divisas y la fortaleza de sus activos; China mantiene una posición dominante en Asia; y los mercados financieros y el inmobiliario continúan siendo las dos grandes máquinas de revalorización patrimonial.
Pero quizá la cifra que mejor resume el momento no sea ni siquiera el 10,8% de crecimiento. Es 2.600: los nuevos millonarios que, de media, aparecen cada día. Algunos lo consiguen porque sus acciones se disparan. Otros porque su vivienda vale más. Otros porque han vendido una empresa, heredado un negocio o convertido una inversión en una fortuna. El mundo no solo está acumulando más riqueza: está cambiando la velocidad, los lugares y los activos con los que esa riqueza se crea.
Y ahí está la verdadera historia que cuenta el informe de UBS: el mapa de los ricos ya no es el mismo que hace una década. La tecnología ha creado nuevas fortunas, el inmobiliario sigue fabricando patrimonio, las divisas pueden alterar las clasificaciones de un año para otro y una gigantesca transferencia generacional está a punto de poner todavía más capital en manos de una nueva generación. El próximo mapa de la riqueza mundial, por tanto, no se está dibujando solo en Wall Street. También se está dibujando en las viviendas de Europa, en las empresas tecnológicas de Estados Unidos, en las nuevas fortunas de Asia y en las herencias que todavía no han cambiado de manos.

