Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Lawrence Lewi entró como Director Financiero en Pixar en noviembre de 1994. La historia, recogida en Fortune, cuenta cómo la empresa de animación despegó y consiguió que Steve Jobs volviera a nacer tras su despido en Apple.

Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Cuando Steve Jobs llegó a Pixar, esta era una empresa con pérdidas millonarias. Su situación no era buena y él tenía el papel de solucionarla. Pero, se le olvidó que, en Pixar, todas las personas habían tenido voz y voto en las decisiones finales, con lo que la gente estaba escéptica con el futuro de la empresa y su nuevo director.

Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Steve quería reducir la participación al menos número posible. Tenía en mente el tipo de porcentaje que las startups podría utilizar, un 15% o 20%. Podría funcionar para una empresa recién abierta, una que podría esperar contratar a 50 empleados en su primer par de años. Pero Pixar ya tenía cerca de 150 empleados y muchos de ellos eran veteranos experimentados que, por los estándares de Silicon Valley, tenían derecho a importantes cantidades de acciones.

Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Jobs también fue inflexible acerca de no correr el riesgo de perder el control de la empresa en el futuro. Quería evitar cualquier riesgo de estar en una posición como en la que se había encontrado en Apple, donde el Consejo lo había expulsado de la empresa contra su voluntad.

Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Lo que parece surgir de la nada, se contradice con un largo proceso de desarrollo, ensayos y pasos en falso. Si algo probó eso, fue Pixar. La gestación de Toy Story se remonta a 16 años atrás cuando Pixar había sido la división de gráficos por ordenador en Lucas Film. Había sido un camino largo y arduo desde entonces, sin retos. Esto hizo especialmente irónico que, en una semana, la de noviembre de 1995, todo el futuro de Pixar dependiera de sólo dos números: la taquilla de fin de semana de Toy Story y el precio al que las acciones de Pixar se vendieran en su salida a bolsa.

Steve Jobs y Pixar: una segunda oportunidad

Después de todos esos años de evolucionar la tecnología y hacer realidad Toy Story, Pixar aprendería en una sola noche de, un viernes de noviembre, lo que el mundo pensaba de su trabajo. Como un sprint de 100 metros en los Juegos Olímpicos. Una vida de entrenamiento para convertirse en el corredor más rápido del mundo se redujo a un solo rendimiento de diez segundos. Si el mundo se enamora de Toy Story, Pixar tendría la oportunidad de inaugurar una nueva era de entretenimiento animado. Si no lo hiciera, Pixar podría ser anulada como otra empresa que lo intentó pero nunca alcanzó su meta.

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La segunda cifra tampoco significaba una simple cifra. En otras palabras, el precio de las acciones de Pixar al final de su primer día de negociación no sólo significaría el regreso de Steve, sino que lo cuantificaría realmente.

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En la mañana del sábado 26 de noviembre, todo fue frenético. Cadenas de llamadas telefónicas a través de las cuales sabrían lo bien que Toy Story había ido el viernes por la noche. Disney predijo esa mañana una taquilla de fin de semana cerca de los 30 millones de dólares. Era una noticia buenísima.

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La película más grande del año había sido Batman Forever, con una taquilla nacional total de 184 millones de dólares. El segundo fue Apolo 13, con 172 millones de dólares. Los trabajadores de Pixar nunca pensaron llegar a un número cercano a los 200 millones de dólares, pero esto, solo significaba una cosa. Lo habían logrado y el nombre de Steve Jobs volvía a estar vivo.

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