Es ingeniero aeronáutico y habla varios idiomas: español, inglés, alemán, ruso… Pasó a la historia en 1998 al convertirse en el primer astronauta español en viajar al espacio como especialista de misión en el vuelo STA-95 del transbordador espacial Discovery, y divisar nuestro planeta desde donde únicamente unos pocos elegidos han podido hacerlo.

Eres astronauta de la Agencia Europea del Espacio y responsable de la Oficina de Operaciones de Vuelos. ¿Qué te piden para liderar un puesto tan responsable como este?

Pese a lo que la mayoría de la gente piensa, no se necesitan unas cualidades innatas, pero sí haber estudiado una carrera de ciencias y tecnología, y demostrar que sabes utilizar esos estudios en un entorno profesional. No todo el tiempo estás preparándote para misiones espaciales, ya que siempre tenemos un segundo puesto, que en mi caso es el trabajo de ingeniero, y participo en la revisión de proyectos futuros para asegurarnos de que son operables en el espacio.

Fuiste el primer astronauta español en ir al espacio. ¿Cómo recuerdas aquella misión?

Tengo un recuerdo imborrable que me trae muchísimas emociones, ya que fue mi primera vez en un cohete, y pude llevar a cabo de verdad las actividades para las que me había preparado durante muchos años. Aparte de todo esto, y de la responsabilidad que supone volar en una nave espacial, nos acompañaba John Glenn, lo que aumentó muchísimo el tipo de sensaciones de la misión. Contábamos con un laboratorio para hacer experimentos de microgravedad, y también con unos satélites que soltábamos para poder estudiar el Sol.


¿Aún puedes volver al espacio?

En principio sí, pero teniendo en cuenta que tengo 53 años, tendría que ser a corto plazo, en 5 o 6 años. Estoy en una lista oficial creada por las agencias que son socias de la Agencia Espacial Europea y todo marcha bien.

¿Qué papel desempeña España en la industria espacial?

Dentro de la Agencia Europea del Espacio, la industria española está muy cualificada y tiene toda una serie de áreas en las cuales son muy competitivos con respecto a cualquier otra industria de Europa o de América. El volumen de la industria es suficiente como para absorber la contribución que ahora mismo da el Gobierno, e incluso podrían absorber mucho más. Es decir, la industria puede hacer más de lo que hace, y solo se encuentra limitada por la contribución de los fondos estatales, que hace que ganen menos concursos de los que ganarían si fuera competición libre. Actualmente, en la industria española que trabaja en el espacio hay unas 5.000 personas.

Se está especulando con la creación de una Agencia Espacial Española. ¿Cómo está el tema?

No lo sé, porque hay temporadas en las que se habla del tema, y luego se deja de comentar. Es una incógnita saber si se hará o no, ya que hace tiempo que no se ha movido nada en este sentido. También hay que pensar en si conviene o no, ya que tenemos la Agencia Europea del Espacio, en la cual participamos, que funciona de manera bastante eficiente, y a las agencias nacionales hay que encontrarles alguna justificación adicional. Será un debate que ocurrirá en su momento, y si algún gobierno decide invertir más, quizás entonces haga falta una agencia para canalizar esa inversión.

Tú formaste parte de la Clase de Especialistas de Misión, en el Centro Espacial Johnson de la NASA, ¿cómo es trabajar en la agencia?

Es un organismo muy grande y muy variado, donde hay centros que se dedican a investigar en el conocimiento de la aeronáutica y de la aerodinámica (hacer aviones de maneras diferentes), y otros centros se dedican a hacer satélites. Es más variado que la Agencia Europea del Espacio, porque nosotros no tenemos sección aeronáutica, pero en el tema tecnológico espacial no estamos demasiado lejos. En definitiva, la NASA es un lugar parecido a nuestra agencia, y lo único que nos diferencia es el presupuesto. El suyo es cuatro veces superior al nuestro.

¿Ves posible antes de diez años que la ESA pueda enviar una nave tripulada a Marte?

No, porque los proyectos espaciales requieren de mucha investigación y no somos capaces de hacerlos tan deprisa, ya que son de un gran volumen. Por ejemplo, en unas semanas lanzaremos una nave sin astronautas a Júpiter y a sus satélites. Esto hemos tardado al menos 10 años en poder hacerlo realidad. Así que desde el punto de vista técnico, para una misión como la de Marte, necesitaríamos un presupuesto asignado, ya que hay que poner a muchas miles de personas a trabajar en ello y, si esto se consiguiera, se podría hacer en un mínimo de quince años.

¿Qué opinión tienes sobre los viajes espaciales para turistas?

No tengo ningún problema con ellos, soy ingeniero aeronáutico y la única manera de seguir alimentando a los ingenieros aeronáuticos es que la gente compre sus productos. Así que está muy bien que la gente vuele cada vez más en avión porque así tendremos más ingenieros, y por supuesto personal técnico: montadores, mantenedores, etc. Nosotros seguiremos trabajando para que la seguridad llegue casi al cien por cien como es ahora. El siguiente mercado será volar al espacio.