¿Qué le impulsó finalmente a entrar en política? ¿Quién la convenció para ello? ¿Por qué Ahora Madrid?

Habló mucha gente conmigo para convencerme del tema. Y todos siempre me propusieron estar en la candidatura de Ahora Madrid, en aquel momento muy vinculada a vecinos sin un partido detrás, un producto fresco e interesante que había surgido en sintonía con el 15M y las reivindicaciones de los barrios. Tengo que reconocer que todo eso lo veía desde fuera, hasta que me decidí: me pareció que el proyecto que presentaba esta candidatura era el que requería Madrid y que además necesitaba apoyo. Pensé que les vendría bien una persona madura, con mucha mochila en la espalda y muchas ganas de ayudar.

Tras ganar las elecciones a la alcaldía, ¿cómo se lleva de pronto ese día en que todo parece pesar más?

En principio con mucho desconcierto, como todos los momentos en que uno tiene que acoplarse. Tampoco para mí era especialmente nuevo pues siempre he trabajado en tareas de gestión y mucha responsabilidad. Había sido magistrada y decana de los jueces. Es decir, que podía asumir que aquello no me iba a quedar demasiado grande porque mi experiencia profesional me avalaba. Eso sí, salía de una situación de jubilación voluntaria, tomada unos meses antes, y de estar muy cómoda tendría que pasar a una situación de enorme responsabilidad.

Ahora hace un año de su nombramiento. ¿Qué aspiraciones y retos se había planteado cuando asumió su candidatura?

Tenía muy claro que yo quería ser una alcaldesa con una actitud de gobierno distinta, con mucha cercanía y sencillez, dirigir sin ningún privilegio y de forma efectiva para solucionar en todo momento los problemas de los ciudadanos. Eso era lo que yo llamo el compromiso en la actitud, que me parece verdaderamente importante. Desde el primer día yo siempre dije que más que en programas detallados creo en lo objetivos estratégicos que debe tener el proyecto de una candidatura. Y en Ahora Madrid esos objetivos eran necesarios: acabar con la gran desigualdad entre unos distritos y otros, practicar una política social que ayudara a paliar los efectos de la crisis, mejorar la situación de la vivienda… y todo eso había que afrontarlo sin merma de todo lo espectacular que es Madrid, con mucha más iniciativa, libertad o espontaneidad. Queda mucho por hacer, estoy segura, pero en líneas generales yo creo que sí ha habido un cambio grande de actitud y de posibilitar mucho abrir Madrid, acabar con las estructuras más rígidas y antiguas para que surjan nuevas sintonías y visiones siempre vinculadas a mantener el atractivo y singularidad de la ciudad. ¿Por qué no poner un cartel de bienvenida a los refugiados o una bandera multicolor el día del orgullo gay? ¿Por qué no abrir las puertas a la gente? ¿Por qué no va la alcaldesa a hablar con todo el mundo y moverse en transporte público cada día?

¿Cómo se encuentra en una posición que le hace estar expuesta a la crítica y el cuestionamiento públicos?

Algunas críticas están bien y te hacen pensar que tienes que mejorar las cosas. Hoy mismo hemos presentado el Comisionado de la Memoria Histórica y he dicho que creía que era consecuencia de errores que se habían cometido. Entre toda la corporación municipal nos habíamos dado cuenta de la trascendencia que tenía establecer la memoria de vida que necesita una ciudad como Madrid, pero que debería hacerse desde una estructura más independiente. Y me parece bien que cada grupo aporte, porque cada día las críticas tienen algo que enseñarte.

¿Qué tiene de gratificante la política respecto a su labor de juez? ¿Y de inconveniente?

Lo que tiene de gratificante es la posibilidad de mejorar la vida de la gente y que te lo expresen. Ver eso, es tan estimulante que cubre todo lo demás. Igualmente, resulta positiva la gran capacidad de intermediación que no dan otros puestos políticos: eres como un punto de encuentro en el que todo converge hacia ti, y eso te permite palpar y conocer mejor la ciudad.

¿Qué le parece la situación de inestabilidad política que está viviendo el país? ¿Qué hubiera hecho usted si hubiese tenido potestad?

Si yo hubiese tenido potestad, hubiera pactado. Lo digo desde la barrera, y desde aquí uno puede decir cosas que después, cuando estás dentro, quizás no eres capaz de hacer. Pero sí, me habría gustado que hubiera surgido gobierno con el resultado de las primeras elecciones. Me parece que esto es negativo: no es cierto que en un país sin gobierno no pase nada; muchas cosas se paralizan… Es muy irresponsable pensar que no pasa nada porque no haya gobierno. Ahora que ya no hay posibilidad de milagro, aprendamos del error y busquemos la manera de tejer caminos para un gobierno claro que asuma sus responsabilidades desde el primer día. Y eso implicaría, desde mi modesta opinión, una manera de hacer la campaña totalmente distinta. Me gustaría mucho que las campañas fueran fundamentalmente sobre la controversia de ideas, y que hubiera acuerdo respecto a los datos, pues creo que lo más terrible es que el fondo de la controversia política son precisamente los datos y no las ideas. Al final, la sociedad no cree ni a unos ni a otros, y hace mucho más difícil un debate razonable. Es cuestión de elaborar un diálogo constructivo, asumiendo las cosas buenas y malas que se han hecho, independientemente de reproches y con ganas de busca soluciones.
Si tomo ejemplo este ayuntamiento: sí que se hicieron cosas buenas con la señora Botella, como crear el colectivo de voluntarios de Madrid, una iniciativa buenísima a la que este año se ha premiado con una de las medallas de San Isidro; pero también se hicieron cosas muy mal, como en un momento de crisis vender viviendas sociales a fondos de inversión y especulación… Eso es un disparate: cuando la gente está peor que nunca, no se le puede hacer la vida más difícil. Nosotros estamos viviendo ese problema: personas que perdieron sus casas, ya no con los bancos con los que la cosa va bien, sino sobre todo por aquellas viviendas en manos de fondos y que están siendo instrumentos de desalojo ante la imposibilidad de pagar las rentas. Una situación verdaderamente difícil. Lo que hemos hecho ha sido desbloquear el tema y cambiar el reglamento de la Empresa Municipal de la Vivienda para convertir todas las viviendas que estaban preparadas para venta en alquileres sociales más asequibles al pago. Pero aun así, nos quedamos cortos, y desde el ayuntamiento nos planteamos adquirir viviendas a precios razonables. El consistorio está deseando adquirir pisos para darle una utilidad social.

¿Por qué cree que hay tanta gente que considera a Podemos el demonio populista a evitar como sea? ¿De dónde surgió esa visión?

Ha surgido de quienes piensan que les pueden restar votos y que utilizan una política tradicional muy negativa: pintar el resto de alternativas electorales más o menos demonizadas. Es un recurso antiguo y usado en sociedades poco maduras. No nos damos cuenta de que la ciudadanía española cada vez es más culta y formada. La alternativa de que viene el demonio, en el fondo, no dará muchos resultados.

¿Qué ideas o políticos cree que sobran en el panorama político actual?

No puedo ir ni de pitonisa ni de seleccionadora. Porque no lo soy. Pero sí está claro que nadie que tenga que ver con la corrupción debe presentarse como candidato por una razón evidente, el profundo perjuicio que la corrupción ha provocado en el sistema democrático. Por credibilidad y honestidad, eso es algo imprescindible.

¿Ha conseguido reducir la deuda del consistorio madrileño? ¿Qué propuestas se plantea para ello?

Ya en la anterior legislatura se inició una política de ahorro que efectivamente, consigue comenzar a reducir deuda. Comienza a haber excedentes de presupuesto y además se renuncia a seguir haciendo inversiones financieramente sostenibles con esos excedentes, y se dedica todo a amortizar el pago de la deuda. Nosotros seguimos en esa línea. Creo que la deuda del ayuntamiento de Madrid es grande pero no dramática, es perfectamente asumible. La política del consistorio ha sido: vamos a pagar aquello con lo que estamos comprometidos pero no vamos a hacer reducciones anticipadas de la deuda porque nuestra sociedad tiene muchas necesidades. Todo el remanente que hemos tenido, más de 500 millones, en lugar de dedicarlo a anticipar la deuda, lo hemos dedicado a sanear la ciudad en esos puntos que no se podían dejar. Durante el tiempo que llevamos nosotros se ha producido más ahorro que en el año anterior: se han reducido temas de personal, gastos accesorios e innecesarios… y eso aunque parezca el chocolate del loro, cuando se suma va haciendo un monto importante.

¿Qué tal van las cosas con China?

Van bien. Hemos aprobado el proyecto inicial para el Edificio España. Aprovecho para comentar que es curioso como los medios de comunicación resultan poco empáticos con la política madrileña, en lugar de aprovechar las estructuras críticas, hacen difícil que se cierren estos procesos. Sectores que hacen oposición en el consistorio y sus actividades, salieron jubilosos a gritar ‘los chinos se van, esto es un fracaso’, cuando precisamente era al contrario pues nosotros estábamos negociando y estudiando alternativas. Cuando se quiere construir, que se busque el lado más débil resulta tan perjudicial… El alcalde de Lisboa me sorprendió mucho cuando me comentó que eso en su ciudad no pasaba –“por encima de todo tenemos un interés muy grande en lo nuestro”–. Me preocupa que queramos tan poco a Madrid que no nos importe; con la finalidad de horadar a quienes gobiernan, que lleguemos a estropear la ciudad. Es una pena. Desde aquí, por ejemplo, hemos tomado todas las medidas para que Madrid esté mucho más limpio. Pues bien, aun así, la oposición sigue opinando lo contrario… Hay que acostumbrarse a otra manera de gobernar.

¿Se ha planteado en algún momento incrementar las cargas impositivas de los madrileños?

No. Hemos bajado el IBI y para compensar esa operación hemos subido el de las grandes superficies. Antes de tomar esa decisión nos reunimos con las empresas más significativas, y creíamos que era lo correcto. Pero ahora lo estamos evaluando de nuevo porque es posible que en algunos aspectos se tenga que corregir.

¿Por qué no participará en la campaña electoral de apoyo a Podemos?

No. Me quedo fuera de los proyectos electorales pues me parece que, desde mi punto de vista, así debe ser. El alcalde de Madrid debe ser alcalde de todos.

Entrevista correspondiente al número 34 de Forbes.

FOTO D. MARTÍNEZ