Es la primera referencia desde que en el 2012 López Herreros decidió fundar este entorno. Además, su paso por Silicon Valley, cuna de la innovación, le permitió rematar la apuesta y emprender este exitoso camino. Ya cuenta con la primera start-up musical: Bromas Aparte, un grupo de Millennials rockeros madrileños que conquistan las redes sociales en español día a día. Su álbum se llama #MillennialsRock y es el primer proyecto incubado y producido por Los Ángeles de la Música. Todas estas actividades le han proporcionado, a pesar de su juventud, ser reconocido Doctor Honoris Causa por la Universidad Analista Constructivista de Mexico.

¿De dónde nace la idea de crear una incubadora de ‘startups’ musicales?

La idea de crear una incubadora de start-ups de estas características nace de mi curiosidad y decisión para impulsar la música en español y enseñar a los demás el valor de la creación y el respeto que hay que tener a los autores. Elegí también crear Los Ángeles de la Música tras observar en mi día a día la falta de amor de las empresas a discográficas por el artista, grandes moles llenas de gente algo desilusionada y con miedo a perder sus sillas. Cumplir tus sueños es el mejor valor añadido que puede tener una start-up y esa es la filosofía de vida y conciencia que comparto en forma de hashtag: #piensaenalgobueno.

¿En qué les ha beneficiado ser la primera incubadora de ‘startups’ musicales del planeta?

Los beneficios en primer lugar están en la libertad de gestión a la hora de crear una carrera artística y empresarial y, en segundo lugar, a pesar de ser una empresa “garage” tenemos un aspecto global desde el minuto uno. También, nos ha beneficiado en cuanto a los reconocimientos gubernamentales por ser los pioneros en este tipo de servicios y modelo empresarial tanto en Silicon Valley como en el Estado de México.

¿Cómo funciona una incubadora de ‘startups’?

Hay que tener en cuenta que una incubadora de start-ups se caracteriza por el mimo y el coaching del proyecto. Esa disciplina es la que hace que el trabajo sea sólido. Por eso nuestro logotipo tiene forma de huevo, porque aquí se incuba, cuida, mima y observa cada paso que se da en el trayecto hacia los objetivos, y eso es algo que muy pocas empresas prestan atención hoy en día.

¿En qué les diferencia el atributo musical?

La diferencia radica en que en este caso artistas y compañías van de la mano ya que las empresas son las personas y no entidades jurídicas abstractas. Por eso, podemos gozar de los beneficios espirituales que tiene este tipo de oficio creativo a la hora de enfocar cualquier objetivo. Recordemos que la música es el lenguaje universal, por eso Los Ángeles de la Música es más que un ente multinacional, global.

¿Cuál es la relación empresarial entre el cantante y la incubadora?

La relación es horizontal. Para mí los artistas y creadores son mis socios, no mis empleados. No veo al artista como un cantante o banda solamente, también lo preparamos para ser un empresario. En definitiva, un artista también es una marca. Además, la empresa tiene una parte espiritual que para mí la convierte en algo mágico. Por eso nuestra inteligencia creativa está configurada para establecer y cumplir roles tanto por parte de la incubadora como del propio músico, cantante o artista.

¿Qué hay que tener como grupo musical para formar parte de ‘Los Ángeles de la Música’? ¿En qué se benefician los grupos que surgen de vuestra incubadora, por ejemplo Bromas Aparte?

En primer lugar, para formar parte de Los Ángeles de la Música hay que tener talento artístico y espíritu emprendedor. En esta visión horizontal el alcance de cada uno está marcado por las generaciones que conformamos el equipo de Los Ángeles de la Música y Bromas Aparte: Baby Boomers, Generación X y los Millennials. En cuanto a Bromas Aparte, se benefician de un entrenamiento humano, aprendiendo una profesión, conociendo el valor de sus creaciones a través de su preparación en propiedad intelectual y por ende asentando las bases de una carrera solida.

¿Cuáles son las principales vías de financiación de una incubadora de ‘start-ups’?

Las principales vías se basan en la auto-financiación. El alto conocimiento del medio en el que nos movemos como productores y expertos jurídicos ha dado la seguridad necesaria para invertir en la creación contenidos y bienes intangibles. Aquí el público y los seguidores son los que marcan la pauta del éxito.

¿Contáis con la colaboración de alguna discográfica?

No contamos con la colaboración de ninguna discográfica, ya que nuestro lenguaje empresarial es muy diferente al de los patrones del pasado siglo XX y de la antigua industria discográfica. Aunque sí es cierto que en los proyectos de Los Ángeles de la Música las grandes multinacionales han empezado a poner el ojo en nuestros productos culturales y de entretenimiento dado su aspecto global inicial.

¿Quién es vuestra principal competencia en el mercado europeo? ¿Y a nivel global?

Cuando decidí ser empresario del siglo XXI, sabía que sería un camino global. Por eso aprendí en California que no hay que tener miedo a equivocarse. Eso significa que lo intentas y así creces. Esta es la razón por la que no creo en la competencia en sentido negativo sino en las referencias. Recientemente he leído en vuestra revista que en Europa Abbey Road también ha decidido arrancar incubadora de proyectos. Cuatro años después es una buena referencia de éxito en el mundo de la música. Encantado de ser pioneros en un nuevo instrumento empresarial, y más sabiendo que cuatro años después los estudios míticos de The Beatles se unan a este cambio de la música global.

¿Son ‘Los Ángeles de la Música’ una esperanza para el sector tecnológico y musical en España?

Los Ángeles de la Música son una realidad internacional, y sí, puede que esté siendo la esperanza para el sector tecnológico y musical de habla hispana, sobre todo porque es una manera de ayudar a fomentar el trabajo de los jóvenes millennials de hoy en día que están entrando en el mercado laboral con la incertidumbre que eso implica en este país.