(Entrevista original de Katia Savchuk, en Forbes USA).

¿Cuándo empezó Drew a mostrar su primer un interés por la tecnología?

KH: Él era un niño precoz, empezó a leer a los 18 meses. Cuando tenía dos años y medio empezó a jugar con juegos en nuestro IBM PCjr. A los 8 ya estaba usando sistemas de BBS. Más tarde se enteró de cómo hacer juegos y comenzó a estudiar cosas cercanas a la ingeniería inversa.

¿Se muestran signos tempranos de un espíritu emprendedor?

KH: Cuando tenía 13 años, me dijo que quería ser el próximo Bill Gates.
CH: En sexto grado quería aprender a incorporar una empresa, por lo que lo llevé al ayuntamiento para hablar con un empleado.

¿Cuál fue su primer trabajo?

CH: Cuando tenía 13 años, él comprobaba nuevos juegos de ordenador. Se dio cuenta de que tenía fallos de seguridad y escribió por correo electrónico al diseñador, quien en seguida quiso contratarlo. Drew dijo: “¿Qué edad debo tener para poder firmar un contrato?”.

¿Cómo llegó a involucrarse con startups?

KH: Cuando tenía 15 años, trabajó en una nueva empresa de robótica industrial a cargo de un profesor del MIT.

¿Cuál fue vuestra filosofía para criar a vuestro hijo?

CH: Enseñamos a nuestros hijos que no importa lo que hagas, siempre y cuando estés apasionado por ello y sigas adelante. Si te comprometes a algo, lo terminas, incluso si lo acabas odiando, pero no prohibimos a nuestros hijos. Tuvieron que aprender a nadar o hundirse y cuanto antes lo hicieran, mejor.