Íñigo Meirás (1963) fue elegido consejero delegado de Ferrovial en 2009. El grupo, un competidor global en infraestructuras, sigue apostando por la internacionalización y diversificación del negocio, y también por la economía española. Acaba de obtener una licencia para competir con Renfe en el transporte de viajeros y piensa entrar en el capital de Aena cuando el operador de aeropuertos lance la anunciada OPV.

Ferrovial atraviesa un buen momento en Bolsa y en resultados. Es cierto, la acción de Ferrovial se ha revalorizado mucho; en los últimos tres años, alrededor de un 70 por ciento. Yo creo que los inversores valoran la calidad de nuestros activos, en especial la autopista 407 de Toronto y el aeropuerto de Heathrow, y lo acertado de nuestras decisiones de inversión como han sido las autopistas americanas y la adquisición de Enterprise en el Reino Unido. A los accionistas también les gusta nuestra política de retribución al inversor, caracterizada por un dividendo sólido y una rentabilidad por encima del 4%, muy atractiva en el actual entorno. Y, por supuesto, la calidad y capacidad del humano de Ferrovial, que son nuestro su mejor activo.

Finalmente, la privatización parcial de Aena va a ser un hecho. ¿Cuál es la apuesta de Ferrovial en Aena? ¿Se trata de una inversión financiera habida cuenta que la mayoría de su capital va a seguir en manos del Estado? AENA es una gran compañía, bien gestionada y con grandes profesionales en sus equipos. Es el primer operador público de aeropuertos en red del mundo. Es un activo muy bueno, con excelentes oportunidades para seguir generando valor. Lo vemos, principalmente, como una inversión financiera. Por los plazos que se manejan a día de hoy, se ha confirmado que saldrá a Bolsa antes del 15 de febrero. Ferrovial, como uno de los tres socios de referencia del operador, tomará una participación del 6,5% en el capital. Hemos decidido invertir en AENA porque está en España, porque nos interesan los aeropuertos, un sector donde no abundan las oportunidades de inversión, y, por último y principal, porque consideramos que será una buena inversión para la compañía. Además, como ha sucedido en otros países, estos procesos se inician con privatizaciones parciales que podrían acabar en una participación de la mayoría del capital. Puede que esto acabe ocurriendo en AENA.

Ferrovial acaba de obtener una licencia para ser operador ferroviario en transporte de viajeros en España. ¿Cuáles son las perspectivas de este negocio? De momento, nuestras perspectivas son esperar a ver las condiciones finales. Pensamos que los pliegos se publicarán próximamente. A partir de ahí, los analizaremos y evaluaremos nuestro interés por presentarnos al concurso y competir en este segmento. Por el momento, tenemos un acuerdo con la empresa británica First Group para ir juntos en este proyecto.
¿El rechazo de la australiana Transfield Services a la oferta de compra de Ferrovial cierra definitivamente la operación? Analizamos la compañía con una visión a largo plazo del valor, lo que nos hizo revisar su precio hasta los 2 dólares australianos por acción. Sin embargo, esta oferta fue rechazada por el consejo de Transfield y, como consecuencia, las negociaciones se suspendieron. Mantenemos nuestra intención de hacer crecer nuestra actividad internacionalmente, pero siempre bajo criterios de rentabilidad en las inversiones. Seguimos estudiando oportunidades en aquellos mercados y negocios en los que estamos interesados. Ferrovial se ha diversificado mucho y anuncia inversiones.

¿Cuáles son sus geografías? ¿Tienen intereses en Japón? Nosotros estamos centrados principalmente en países como Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Polonia y, por supuesto, España. Podríamos decir que Ferrovial concentra el 85% de su negocio en estos países. También seguimos con atención procesos en Australia, Chile, Colombia, Perú, México y Emiratos. Operamos en servicios, construcción, concesiones y aeropuertos. El foco de nuestra actividad se focaliza en estos mercados. Ahora mismo estamos en procesos avanzados de concesiones de autopistas en Estados Unidos, Canadá y Australia, fundamentalmente. En servicios, atentos a Australia. Y en construcción, en el conjunto de estos países. Pero tenemos una excepción. Ferrovial Aeropuertos está analizando diversas oportunidades de crecimiento en Chile, Canadá o Japón.

¿Es el área del Pacífico un objetivo prioritario para la expansión internacional del grupo? Es cierto que en años recientes el mundo ha vivido un desplazamiento en lo que se refiere a los ejes de influencia: la hegemonía que tenía el Atlántico, entre Europa y Estados Unidos, ha cedido parte de su protagonismo al área del Pacífico. En Ferrovial nos interesa participar del crecimiento en esa región, pero siempre que se ajuste a nuestra estrategia. El hecho de que la inversión en infraestructuras sea a muy largo plazo obliga a que los países donde invierte Ferrovial presenten una amplia estabilidad política, económica y seguridad jurídica. También tienen que ser atractivos para los mercados financieros y que tengan planes de infraestructuras ambiciosos. De acuerdo con esta estrategia, en el Eje Pacífico vemos oportunidades en Australia y, de forma más selectiva en América Latina, en concreto en Chile, Colombia, Perú y México.

¿Qué proyectos pueden consumarse a lo largo de 2015? No ofrecemos previsiones con respecto de la compañía. Pero sí puedo decir que estamos buscando oportunidades de inversión, siempre que entendamos que nos dan rentabilidad y crecimiento. En todo caso, lo que se puede decir de 2015 es que la recuperación macroeconómica en España es un hecho, con crecimientos esperados del 1,4% en 2014 y 2% en 2015. Esperemos que se recupere también el empleo, pues seguimos en cifras inasumibles. Dicho esto, creemos que se necesitan más reformas, como mayores recortes en el gasto público y un marco fiscal que anime el consumo interno y atraiga la inversión. Y sobre todo es esencial invertir en lo que dinamiza el crecimiento y genera empleo, es decir, las infraestructuras. Existen esquemas de colaboración público-privada de probada eficacia, como los que estamos desarrollando en Estados Unidos o Reino Unido, que permiten incrementar la inversión en infraestructuras y servicios sin que ello implique un desembolso para las arcas públicas.