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10 minutos con Javier Carril, socio director de Execoach

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Javier Carril es coach ejecutivo, formador y conferenciante. Formado como instructor de mindfulness por The Center for Mindfulness de la Universidad de Massachusetts y coach certificado por la International Coach Federation, ha diseñado un exitoso programa de mindfulness corporativo para empresas y organizaciones por el que han pasado más de 3000 profesionales. Javier ha formado en habilidades directivas a miles de directivos y empleados de grandes empresas como Banco Santander, Telefónica, Philips, Sandoz, Volkswagen o Kyocera desde 2005 con su empresa consultora Execoach.

¿Qué papel juega y qué papel debería jugar el mindfulness en el liderazgo empresarial?

El mindfulness tiene un enorme potencial para transformar la cultura de una empresa, en el sentido de convertirse en una organización más consciente, humana y eficiente. El mindfulness ayuda a serenar la mente, a equilibrar las emociones, a no dejarse abrumar por la velocidad y la inmediatez del mundo en que vivimos y trabajamos, y todo eso lleva a tener una mente más focalizada, más despierta. Por eso, aportaría mucha sabiduría y claridad en la toma de decisiones de los líderes empresariales. Para mí, es una herramienta imprescindible del líder de la empresa actual y futura. Para muchos CEOS de grandes compañías es una práctica imprescindible.

Una manera de motivar a un equipo de trabajo.

Conseguir transmitirles que el trabajo que hacen cada día es útil, valioso, que contribuye a algo importante. Es decir, que el equipo sienta que su trabajo tiene un propósito, una misión. Eso, junto con el aprendizaje continuo, es lo que más moviliza a una persona, más allá del dinero.

¿Cuál es la aptitud más importante que debe tener un líder? ¿Y la actitud?

La aptitud más importante es la de desarrollar todo el talento y el potencial de cada una de las personas de su equipo, y para ello debe tener la capacidad de hacer preguntas poderosas, preguntas que generen curiosidad, autoreflexión, autorresponsabilidad y acción. Los seres humanos tenemos obsesión por obtener respuestas, pero en realidad son mucho más importantes las preguntas que nos hacemos. En cuanto a la actitud, un buen líder debe cultivar una actitud mental positiva y una permanente proactividad para querer cambiar y mejorar las cosas.

¿Cuál es el paso esencial a la hora de llevar a cabo una transformación empresarial?

El primer paso básico es tener una visión clara y motivadora de hacia dónde queremos ir. En bastantes ocasiones, las empresas quieren abordar una transformación sin un rumbo ni una visión clara de lo que quieren, muchas veces se trata de una actitud reactiva porque están escuchando que otras empresas lo están haciendo, pero eso no funciona. Si tenemos la visión clara, podremos establecer la estrategia, a partir de la estrategia el plan de acción, y después podremos medir y evaluar el nivel de éxito de las iniciativas de transformación, con el fin de aprender de los errores y cambiar lo necesario.

¿Cómo se combate el estrés en puestos de alta dirección?

Hay 4 elementos esenciales que, si los cuidamos y dedicamos tiempo a generar hábitos positivos, inciden radical y positivamente en el manejo del estrés que supone estar en un puesto de alta dirección: dormir bien (unas 7 horas al día), cuidar la alimentación (más verdura y fruta, menos comida procesada, menos grasas y menos azúcar), hacer ejercicio físico unas 4 horas a la semana y practicar todos los días unos 15 minutos de mindfulness.

¿Existe una relación directa entre los altos niveles de estrés y la infelicidad en el trabajo?

Sin duda. El estrés continuado y de alta intensidad se convierte en estrés crónico, que ha sido documentado en numerosos estudios e investigaciones científicas como el causante de numerosas enfermedades físicas y mentales, entre ellas la depresión, que es el extremo opuesto a la felicidad. Este alto estrés sufrido de forma continuada destruye nuestras neuronas, destruye nuestro sistema inmunológico, y nos genera una sensación de impotencia que incide en nuestro rendimiento. Si no lo atacamos, puede derivar en una elevada frustración e infelicidad, y como he dicho, a la posibilidad de caer en una depresión.

¿Y entre la falta de responsabilidades y la desmotivación?

Este es el otro extremo. Si el estrés demasiado intenso y prolongado nos sobrepasa y genera infelicidad, cuando no tenemos retos ni responsabilidades nos sucede algo similar. Necesitamos la chispa de salir de nuestra zona de confort con nuevas cosas que aprender o dominar. Esto nos genera puntas de estrés, que en este caso sí son funcionales y las necesitamos para estar motivados. Cuando nos responsabilizamos de un proyecto o una tarea, la motivación aumenta, porque nos sentimos útiles y valiosos, al contrario de cuando nos quitan responsabilidades en nuestro puesto de trabajo.

¿Cuáles son las diferencias entre el coaching y el mindfulness?

El coaching es un método por el cual un coach ayuda a un directivo o profesional a despertar y desarrollar su máximo potencial, para lograr unos determinados objetivos, mediante un proceso estructurado de sesiones regulares de una hora u hora y media.

El mindfulness es una disciplina práctica de entrenamiento mental para estar más presente en la vida y el trabajo, es decir entrenamos nuestra mente para estar atentos a lo que estamos haciendo o experimentando en el aquí y ahora, evitando la tendencia estresante de la mente de estar dispersa, pensando en cosas del pasado y del futuro.

Ambas disciplinas nos proporcionan un enorme crecimiento personal y profesional, mejoran nuestra autoestima y nuestro liderazgo personal.

A nivel empresarial ¿cuál es más necesario cultivar?

Ambas son necesarias. La clave de un líder de alto rendimiento está en marcarse retos y metas motivadoras para salir de la zona de confort (que logramos mediante el coaching) y al mismo tiempo ser capaces de mantener nuestra atención y foco en el momento presente (mediante la práctica del mindfulness). Si estamos demasiado tiempo proyectándonos en el futuro o revisando el pasado sin dedicar tiempo a estar en el presente, la sostenibilidad de nuestro rendimiento y motivación es imposible.