Acaba de hacerse público el testamento que David Bowie, fallecido el pasado 10 de enero, redactó en 2004. Según ha publicado el diario ‘The New York Times’ el cantante ha dejado una herencia de cien millones de dólares (unos 92 millones de euros) a repartir entre sus dos hijos y la que fue su mujer durante veintitrés años, la supermodelo somalí Iman.

Así, según confirma el periódico estadounidense, la mitad de esta fortuna sería para su esposa, mientras sus hijos Duncan Jones, de 44 años, y su hermana Alexandria, recibirían en torno al 25% cada uno. No obstante, Bowie no olvidó a dos mujeres que también consideraba de su familia.

La primera es Marion Skene, la que fue niñera de su hijo Duncan, cuya custodia obtuvo Bowie tras divorciarse de su primera mujer Angie en 1980. Marion y Duncan estaban muy unidos, hasta el punto de que la propia madre del niño llegó a declarar en una entrevista con ‘The Mail on Sunday’ en 2009 que la niñera se había convertido en la verdadera madre de su hijo. Por todo ello Bowie no ha dudado en dejarle en herencia como agradecimiento un millón de dólares (más de 920.000 euros).

La segunda es Corinne ‘Coco’ Schwab, que fue asistente y persona de máxima confianza de David durante 43 años. Comenzó a trabajar para él en los años 70 en su oficina de representación, aunque no tardó en convertirse en su asistente personal. Su relación era tan estrecha que su primera mujer, Angie, llegó a acusarla de haber roto su matrimonio, aunque se dice que Bowie siempre consideró a Corinne una especie de figura materna, especialmente tras la muerte de su madre. A ella le ha dejado en herencia dos millones de dólares (más de un millón ochocientos mil euros).

Además, en su testamento expresó su voluntad de que sus cenizas fuesen esparcidas en la isla de Bali por medio del rito budista.